Introducción

América Latina se ha caracterizado por presentar, sobre todo desde la segunda posguerra, una buena cantidad de regímenes populistas. Normalmente, el populismo en Latinoamérica se asocia con el periodo conocido como sustitución de importaciones, aunque algunos de los principales gobiernos populistas se presentaron en la primera mitad del siglo XX. La persistencia del populismo se debe, en parte, a que en varios países latinoamericanos se han generado las condiciones necesarias tanto a nivel social como institucional, para que líderes y movimientos populistas se mantengan en el poder durante varios periodos de gobierno.

En este sentido, como anota Nikolaus Werz (2012) al comparar la duración de los populistas en el poder en América Latina, se puede observar que estos tienden a permanecer más en el poder que sus similares de otras regiones del mundo.

Así las cosas, la prevalencia del populismo y el neopopulismo en América Latina obligan a realizar una aproximación analítica a cómo estos se han desarrollado en esta región del mundo, con el fin de entender cuáles han sido las principales razones que han permitido que estos germinen de manera crónica y qué consecuencias le han conllevado a la mayor parte de los países latinoamericanos.

La política latinoamericana se compone de diversos y múltiples elementos que la matiza, por lo que no se puede dar cuenta de todos en un estudio. Sin embargo, el abordaje de los principales elementos que la tipifican es fundamental para comprender las realidades de la región. En este sentido, a continuación se da una mirada sobre algunas construcciones teóricas referentes al populismo y al neopopulismo, esto con el fin de tener claridad conceptual acerca de estos términos.

Objetivos

Objetivo general

Comprender el impacto del populismo y las dictaduras en la estructura política de los Estados latinoamericanos.

Objetivos específicos

  • Identificar las características generales del populismo y las dictaduras latinoamericanas.
  • Analizar la relación entre populismos y la política económica en América Latina.
  • Estudiar las formas recientes del populismo –neopopulismo- en América Latina.

Populismo y neopopulismo: una aproximación conceptual al caso latinoamericano

Antes de entrar en los aportes conceptuales relativos a los términos de populismo y neopopulismo, es necesario partir de una perspectiva abierta que no catalogue a estos dos estilos de gobierno como negativos o contrarios al desarrollo de los países donde se presenta. Hoy en día es común escuchar en los medios de comunicación o en escenarios de debate político la categoría de populismo o el calificativo de “populista” con el fin de reprochar el accionar político y la gestión pública de algún dirigente o gobernante. Por lo general, cuando se tilda de populista a cierta figura pública, se le trata de asociar con prácticas clientelistas o con comportamientos que buscan generar aceptación en la opinión pública por medio de prebendas sociales, así estas no apunten a la solución estructural de los problemas de algún país o territorio.

El populismo no es un fenómeno exclusivo de América Latina; es más, este se presentó mucho antes en sociedades “avanzadas”; un ejemplo de ello es lo que plantean Frei y Rovira (2008) en cuanto a ciertos movimientos de corte populista que se desarrollaron en Rusia y Estados Unidos durante el siglo XIX. Un elemento fundamental para tener en cuenta frente a una posible definición conceptual del populismo latinoamericano, es que este “estilo” de gobierno tiende en la mayoría de los casos, a privilegiar los asuntos internos a los externos. Es decir, los gobiernos matizados fuertemente por el populismo le dan un lugar preponderante a sus políticas de carácter interno, lo que influye de manera muy fuerte en sus agendas externas, de tal manera que estas últimas terminan por ajustarse en buena parte de sus componentes a las de nivel interno.

Esta situación se puede notar de manera especial en las experiencias de América Latina y se reafirma en gran medida, debido al estilo endógeno y nacionalista de varios de los regímenes de corte nacionalista en la región; siendo el caso venezolano, el ecuatoriano y el boliviano, ejemplos claros. Frente a ello Pastrana y Vera plantean una de las causas estructurales.

La forma de populismo centrada en los asuntos internos, desembocó para América Latina en una experiencia que ligó fuertemente el modelo de sustitución de importaciones de las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX, con la política económica de los gobiernos. Esta conexión se dio a partir de una promoción casi excesiva de la producción nacional, vía limitaciones al comercio internacional –altos aranceles y limitaciones a la entrada de capitales, entre otros-.

Las rutas del populismo en América Latina

Si bien existen elementos comunes a las experiencias de los regímenes populistas en América Latina, se pueden identificar matices particulares en cada uno de los casos de los países de la región. Ahora bien, es necesario tener claridad que en la mayoría de los países de la región este ha sido un fenómeno político muy presente y que el país utilizado de ejemplo es sólo una muestra.

En términos metodológicos, se debe tener en cuenta que al tratarse de un enfoque analítico de carácter comparado, en esta sección sólo se dará cuenta de fenómenos nacionales o macropolíticos, por lo que no se ahondará en aspectos locales de las experiencias de los países. Y, en términos del rigor cronológico que exige el método, el periodo en el que se enmarca la siguiente observación está situado entre la primera década de la segunda posguerra y la última década del siglo XX. Sin que esto signifique no trascender hacia años anteriores o posteriores de este periodo para fines específicos de análisis.

El populismo en Argentina es un caso que resulta fundamental para identificar algunos de los patrones comunes, sin que esto signifique que la experiencia de esta nación se haya replicado en otros países de la región de manera directa.

Populismos, dictaduras y economía en América Latina

Durante el periodo de vigencia de los gobiernos populistas y las dictaduras latinoamericanas, el paradigma político y económico en gran parte de occidente y de algunos países asiáticos era el del Welfare State o Estado de Bienestar. Muchos de los países por fuera de la órbita de influencia soviética tenían como variantes, modelos nacionales en los que los Estados se encargaban de suministrar cierto nivel de bienestar a la población, utilizando para tal fin herramientas como asegurar niveles de empleo relativamente elevados que permitieran incrementar la demanda interna, extensión de subsidios a la oferta y participación en los sistemas de educación y de seguridad social entre otros.

La base económica sobre la que se sustentaba tal modelo era el keynesianismo, cuya aceptación se había vuelto paradigmática en muchos lugares del mundo tras la crisis de los años treinta. La idea era que los Estados debían encargarse de que en sus países se alcanzaran situaciones cercanas al pleno empleo con el objetivo de mantener elevados los niveles de consumo. La forma de intervención en la economía debía ser contra-cíclica, es decir, formular políticas apoyadas en el gasto público con la intención de mantener la economía siempre activa. Desde luego, una consecuencia de este accionar económico era que había alta propensión a generar inflación, lo que no era visto en tal contexto como un problema grave porque aunque la moneda perdiera poder adquisitivo, el nivel de desempleo sería bajo, el de consumo alto y el bienestar de la población no se vería afectado.

En tal contexto la inflación en los países del centro se mantuvo alrededor del 10%, lo que bajo esta perspectiva no era un problema mayor porque el consumo y el empleo se mantenían altos. En estos países el manejo económico fue relativamente responsable y los resultados obtenidos eran concordantes con los esperados. Pero los éxitos de este modelo no fueron perdurables en el caso latinoamericano donde se desarrollaron diferentes formas de Estados de Bienestar durante los gobiernos populistas, pues más que utilizar el gasto público para mantener elevados los niveles de consumo de la población, se utilizó para mantener una maquinaria clientelar que permitiera mantener en el poder a los mandatarios.

Material
de apoyo

Los recorridos recientes del populismo y la reforma del Estado en América Latina

El ‘peor de los mundos’ keynesianos se hizo presente. Los niveles de inflación eran aceptables siempre y cuando los niveles de empleo fueran elevados, pero de repente el mundo empezó a cambiar. Entrada la década de los setentas resultó que no solamente había inflación sino que también empezó a aumentar el desempleo; es decir, se generó una situación de estanflación. Esta estanflación le abrió espacio a las ideas de estos hijos de la Escuela Austriaca que habían sido heredadas por algunos académicos congregados en la Escuela de Chicago, entre los que se encontraba Milton Friedman. Las escuelas de Austria y de Chicago, ocultas por mucho tiempo bajo el predominio del keynesianismo, se hacen entonces visibles y conquistan a nuevas generaciones de políticos. Las ideas del libre comercio toman fuerza y encuentran espacio en el poder del Estado con la llegada al gobierno de Inglaterra de Margaret Thatcher y de Ronald Reagan a la Casa Blanca.

En Latinoamérica la situación no estaba mejor. El desorden económico había generado la impopularidad de los gobiernos así como una enorme inestabilidad política y económica, pues los dirigentes habían perdido el margen de maniobra que antes les permitía el gasto público desaforado y el endeudamiento.

Los defensores del libre mercado afirmaron entonces que el Estado de Bienestar no era el más apropiado para ofrecerle a la población un bienestar sostenible y los gobiernos latinoamericanos suministraron múltiples ejemplos para sostener tal postura. Recalcaron que la intervención del Estado distorsionaba los precios e incrementaba la masa monetaria generando inflación e incertidumbre a la inversión privada, mientras que funcionaba en enorme desequilibrio fiscal que implica altas tasas impositivas. Lanzada esta crítica, proponen otro enfoque del bienestar, esta vez el procedimentalista, que afirma que solo la libertad en el mercado puede generar eficiencia y que ésta da origen a la equidad. Bajo este entendimiento se defiende que los precios y los salarios deben fluctuar libremente para permitir que las fuerzas del mercado lo equilibren y lo lleven a niveles óptimos. (Gaviria, 2005).

Los neopopulismos, en parte herederos de los populismos del siglo pasado, son una muestra de la profunda penetración de estos regímenes en la región. Casos como el de Chávez, Correa, Uribe o Lula, entre otros, muestran como las herramientas asistencialistas rinden frutos electorales muy importantes, por lo que, en el marco de un fuerte presidencialismo, los gobernantes neopopulistas cuentan con recursos estratégicos clave para mantenerse en el poder.

Así las cosas y debilitados los gobiernos populistas y las dictaduras amigas del intervencionismo del Estado que había mantenido la debacle económica, aparecieron nuevas fuerzas políticas que prometieron reorganizar el caos en consonancia con las nuevas tendencias económicas –aunque en muchos casos manteniendo discursos de corte populista que resaltaban la existencia de un enemigo externo, esta vez por ejemplo las instituciones del sistema monetario internacional-. Los nuevos gobiernos, recibieron los créditos del FMI y asumieron de esta manera el compromiso con el organismo de reformar los Estados que tan malos manejos económicos habían tenido.

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Resumen

Los populismos y las dictaduras hacen parte integral de las estructuras políticas de buena parte de los Estados latinoamericanos. Una de las principales consecuencias de esto, es que la figura del presidente o ejecutivo se enarbole como pieza fundamental de la legitimidad de los Estados, situación que hace que las agendas políticas, tanto internas como externas, terminen por ajustarse a los intereses de estos gobernantes.

Por otro lado, el Estado ha resultado sometido a los regímenes populistas y las decisiones económicas, ya sean intervencionistas o aperturistas, han quedado codificadas dentro de las claves del populismo.

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Referencias Web