Introducción
La globalización económica se ha caracterizado por el incremento considerable de fondos que se utilizan con fines especulativos; los flujos financieros internacionales se ven profundamente afectados por el alto volumen de los capitales y la volatilidad de los mismos, la velocidad con que se realizan las transacciones financieras hace difícil determinar dónde y cuándo se encuentran los capitales. Un instrumento financiero puede intercambiar de manos en el mercado secundario tantas veces como transacciones se puedan realizar en un día, originando por lo tanto, mayor dificultad en la determinación del capital disponible para las inversiones. En consecuencia, el proceso de automatización de las transacciones financieras ha alcanzado una altísima movilidad del capital, impactando a la economía real de producción de bienes y servicios, modificando el poder del Estado y de los procesos de formulación de sus políticas.
Se presenta aquí un dilema fundamental: por un lado el vertiginoso desarrollo financiero de la globalización que ha generado grandes progresos en el mundo; mientras que por el otro, también se esconden grandes problemas relacionados con los mercados internacionales como los desequilibrios macroeconómicos y la aplicación necesaria de políticas que corrijan dichos desequilibrios, el desempleo, la injusta redistribución de la riqueza y la pobreza; característica de los países con bajo nivel de industrialización, con consecuencias críticas a nivel social, pérdida progresiva de autonomía económica y poder regulatorio de las políticas macroeconómicas, problemas que están erosionando las bases de una economía saludable reduciendo el control político, de tal forma que la formulación y aplicación de las mismas no consideran la evaluación de las relaciones entre aquellos procesos que generan volatilidad y potencian la indeseada fuga de capitales.
La globalización en relación con el comportamiento de las inversiones reproductivas y las necesidades de financiamiento tanto interno como externo, se identifican como factor fundamental. El impacto de los procesos inflacionarios y devaluativos del país, los altos niveles de inflación y la sistemática devaluación cambiaria han conducido a una mayor dependencia de las fuentes de financiamiento internacionales, con el agravante de que las políticas monetarias aplicadas por el gobierno nacional a través de los bancos centrales se han orientado básicamente hacia el control de la inflación y a la reducción de la presión en el mercado cambiario. Dichas políticas se han materializado en incrementos de la tasa de interés, estimulando en el sector financiero la desintermediación bancaria y orientando las inversiones financieras con fines especulativos, comprometiéndose de esta manera la solvencia y liquidez de las instituciones financieras ante una mayor morosidad en las carteras de crédito.
Objetivos
Objetivo general
Analizar y evaluar los grandes problemas que enfrenta la globalización económica, identificando los factores principales que los generan así como las posibles soluciones.
Objetivos específicos
- Analizar los desequilibrios macroeconómicos producto de la globalización económica y sus principales implicaciones.
- Estudiar el surgimiento de las crisis financieras mundiales y los factores que incidieron en su nacimiento y evolución.
- Evaluar las consecuencias de la pérdida de autonomía de los Estados-nación y las implicaciones económicas con sus socios comerciales.
Desequilibrios macroeconómicos
En el proceso de globalización, resulta relevante los desequilibrios macroeconómicos y el impacto que tienen los factores financieros sobre la economía real, aunque resulte difícil establecer la forma precisa de su alcance. Es indispensable el conocimiento de las interrelaciones entre variables financieras como el flujo de capitales, tasas de interés, oferta y demanda monetaria, rendimiento de las inversiones y el comportamiento de los tipos de cambio con las variables de la economía real como producción, desempleo, comercio internacional, mercado de factores, mercado de productos, ahorro e inversiones.
Dado que las políticas macroeconómicas por su naturaleza son responsables del impulso y desarrollo en los diferentes sectores productivos de un país y están orientadas a incrementar el bienestar de la población, no pueden aislarse del avance del proceso de globalización económica ni del impacto sobre las variables básicas de la economía en cuanto se generan marcos competitivos diferentes. Por lo tanto, en el eje central de análisis se deberá evaluar la eficiencia en la formulación y aplicación de las políticas macroeconómicas que respondan a las exigencias de la nueva perspectiva de globalización, sin perder de vista la necesidad de detener o al menos controlar, el debilitamiento de la plataforma productiva y la fuga de capitales generada por la volatilidad de los tipos de cambio, inflación y tipos de interés, disminuyendo la incertidumbre y promoviendo las inversiones.
Con la globalización surgen problemas específicos relacionados con la operación, solvencia, liquidez, manejo de los niveles de riesgo, grado de participación de instituciones financieras internacionales, orientación y re direccionamiento del sistema financiero mundial, encauzamiento del financiamiento internacional y creación de normas destinadas a la liberalización controlada del comercio internacional.
Se hace necesario fortalecer y sistematizar la participación de los gobiernos democráticos en los procesos económicos globalizados, como lo resalta José Octavio Bordón “ya sea que la economía se decida pasar del modelo neoliberal al modelo productivo o de un capitalismo salvaje a un capitalismo ético, habrá que centrar las energías en superar tanto el exceso de la participación política del Estado como también su vacío y debilidad. Porque ante la concentración del poder económico como producto de los procesos de globalización, se requiere consolidar un poder político democrático para regularla y fortalecer la capacidad de los gobiernos para lograr mayor autonomía del Estado en los asuntos económicos signados por la globalización económica". (Bordon, 2002).
Los Estados se involucran a menudo en demasiadas cosas y de manera poco focalizada y esta falta de focalización reduce su eficiencia. Sin embargo, conseguir que el gobierno se centre en las cuestiones fundamentales como políticas económicas, educación, salud, carreteras y otras infraestructuras, ley y orden, protección ambiental, seguridad, en lo absoluto equivale a recetar un gobierno minimalista.
El Estado tiene un rol importante que jugar en la generación de regulaciones apropiadas, protección y bienestar social, una importante conclusión al respecto, puede encontrarse en las opiniones y comentarios de Joseph Stiglitz, quien afirma que “la cuestión clave no debería ser la liberación o desregulación sino la construcción de un marco regulador que asegure un sistema económico efectivo. En muchos países esto requerirá eliminación de regulaciones que solo sirven para restringir la competencia, pero acompañando estos cambios con regulaciones incrementadas para asegurar la competencia y el comportamiento prudente” (Stiglitz, 2002).1
1 Citado por: Moreno Torres, A. (2005). Los desafíos de la globalización financiera y la intervención del Estado. AVANCES Investigación en Ingeniería - 2007 No. 6. Recuperado de: http://www.unilibre.edu.co/revistaavances/avances-6/r6_art5.pdf
Las crisis financieras
Otro de los grandes problemas que se le atribuyen a la globalización es el surgimiento de las grandes crisis financieras. En la evolución del conocimiento, la validación empírica de los modelos teóricos ha sido un elemento fundamental para modificación y el ulterior abandono de los paradigmas económicos. Dentro de este marco, el desarrollo económico en épocas de crisis ha sido un factor esencial para verificar resultados y confirmar la aplicación de políticas económicas, validar los paradigmas de los mercados internacionales, como también la evaluación del papel del Estado como regulador de dichos mercados. Una experiencia de gran importancia para establecer nuevas rutas de explicación del conocimiento ha sido la evolución de la crisis financiera ocurrida al final del siglo pasado en los países asiáticos. En esta crisis se reintrodujeron temas relacionados con el manejo macroeconómico en el contexto de la volatilidad de los mercados internacionales de capital; es decir la formulación de políticas macroeconómicas eficientes dentro del contexto de una economía globalizada.
La facilidad en la realización de las transacciones financieras, debido a la integración económica como producto del proceso de globalización económica fue responsable del surgimiento de los capitales especulativos, producto del crecimiento desproporcionado del sector financiero, muy por encima de la economía real.
Una explicación factible de las causas que conducen a una crisis financiera, está relacionada con el desajuste absoluto o temporal de los flujos de efectivo en relación con las obligaciones de deuda. Las interpretaciones que Obregón hace sobre el pensamiento de Minsky, afirman: “la decisión especulativa básica de una economía capitalista, se centra en la proporción en que un agente económico utiliza sus flujos de efectivo esperados de su operación normal, para pagar el interés y el principal de sus deudas. Dada la incertidumbre de los flujos de efectivo esperados a futuro, el posicionamiento de deudas siempre implica una decisión especulativa. La inestabilidad financiera se puede iniciar cuando algún agente económico no obtiene el flujo de efectivo esperado de la operación normal y deja de pagar sus deudas, lo cual a su vez repercute en los flujos de efectivo esperado de otros agentes económicos, que a su vez tienen dificultades para pagar otras deudas y así sucesivamente.” (Obregón, 1989).
Por su parte Keynes, explica las razones de las crisis financieras considerando la inversión como la fuerza activa que explica las fluctuaciones económicas. Para él, todo auge económico aumenta los recursos internos de la empresa, situación que se refleja en una mayor inversión, en una mayor demanda agregada y en un aumento de utilidades para las empresas. El fortalecimiento de la posición financiera de las empresas las estimula a endeudarse y los bancos están dispuestos a ofrecer condiciones preferenciales, al mismo tiempo que fortalece el auge económico. Cualquier cambio exógeno en los costos de producción puede desatar la incompatibilidad entre los flujos provenientes de la inversión en activos de capital y los compromisos contractuales financieros. A medida que la crisis financiera se inicia, las instituciones financieras tienden a elevar los intereses para compensar el incremento del riesgo asociado al préstamo, este aumento de tasas asociado con la deuda de corto plazo encarece sustancialmente el pago del servicio de la deuda, de este modo, aunque una política monetaria expansiva no será suficiente para detener la crisis financiera, una política monetaria restrictiva puede empeorar los flujos de efectivo disponibles y agudizar la crisis.
Dentro de este análisis es importante la opinión de Theotoño Dos Santos, quien señala: “a partir de 1967 se desacelera el crecimiento económico de los países del centro, ocurren las primeras recesiones de carácter internacional de este ciclo y se extiende en el período 1973 - 1976 a todo el planeta. La recesión se caracteriza por fenómenos económicos como la estanflación (inflación con estancamiento económico), por la formación de una enorme masa de excedentes financieros y por el aumento del precio del petróleo, cuyos beneficios reciclados retornan al sistema financiero internacional, incrementando el excedente financiero creado por la caída de las tasas de interés, que desencadenó todo el proceso” (López, 1998).
En las dos últimas décadas del siglo pasado se inicia la crisis de la deuda externa, los países en desarrollo fueron cediendo a las exigencias del FMI generando crisis financieras, desempleo y pobreza. Dichas crisis fueron originadas básicamente, por la pérdida de confianza en la economía de los países, entre otras razones por la incapacidad para hacer frente a los compromisos de su deuda externa y a la persistencia de grandes desequilibrios macroeconómicos, expectativas muy borrosas sobre la rentabilidad de sus activos, debilidad del sistema financiero o, en algunos casos, la concurrencia de todos estos factores. El agente desencadenante de estas crisis fue la huida masiva de capital, facilitada por la alta movilidad de los capitales y por la concentración del ahorro mundial en instituciones de inversión colectiva. Los efectos financieros potenciados por los movimientos especulativos, se plasmaron en devaluaciones de las monedas y el desplome de las bolsas de valores, en quebranto del sistema financiero mundial. Estos efectos financieros por lo general fueron seguidos por efectos reales, debido a que la caída de los precios de los activos financieros contrae los flujos de gasto y la inversión nacional e internacional resulta afectada por el empobrecimiento de los inversionistas y la pérdida de expectativas, el comercio internacional de bienes y servicios se reciente y este hecho adquiere dimensiones globales por la elevada intercomunicación de los mercados y los riesgos sistémicos asociados de contagio. Las altas tasas de interés ocurridas en este período, genera para el tercer mundo y en particular para América Latina efectos dramáticos; afirma Dos Santos que, “por las consecuencias sobre el pago de las deudas externas, se exige de estos países la obtención de significativos superávit comerciales por la vía de la disminución de las importaciones y el aumento de las exportaciones, que se traducen internamente en un fuerte aumento de la desigualdad social.
En el lapso 1982-1989 se crea en el centro de la economía mundial un fenómeno extremadamente complejo, pues paralelamente a la contención inflacionaria y a la valorización del dólar en los Estados Unidos, se produce un alto endeudamiento público interno y externo de este país y del tercer mundo, que conduce a un enorme crecimiento del sector financiero y a una masa de papeles y títulos que son valores sin respaldo en la realidad económica.
La especialización y el modelo de ventajas comparativas
El comercio internacional bajo el esquema de especialización con base en el modelo de ventajas comparativas propuesto por David Ricardo, favorece a todos los países que participan en el intercambio, los cuales tenderán a especializarse en la producción de aquellos bienes para los cuales están mejor dotados por sus características naturales o económicas. En contraste, el pensamiento de David Ricardo sobre la especialización resulta paradójico, puesto que si bien es cierto que se obtienen beneficios de las ventajas comparativas, también la especialización ha conducido a una mayor dependencia y concentración de la economía nacional en uno o en pocos productos que tienen ventajas comparativas, abandonando la diversificación de la economía en aras de la obtención de mayor beneficio para el país y para el mundo en su conjunto.
Dicha concentración por lo tanto, incrementa la dependencia del exterior para aquellos países que no han logrado desarrollar su proceso de industrialización y tendrán que conformarse con ser economías mono-exportadoras de productos primarios, sometidos a fuertes fluctuaciones de precios en los mercados internacionales como resultado de la sobreoferta; por lo tanto, las ventajas comparativas y la especialización de la producción son en realidad responsables de mayor subdesarrollo para estos países de bajo nivel de industrialización. La defensa del libre comercio puede resultar en el fondo una intención de protección de la riqueza de los países industrializados, quienes son los más beneficiados con la aplicación de este principio, en detrimento de los países en desarrollo.
Es indudable, que las ventajas comparativas de los países industrializados ha sido un proceso desarrollado a lo largo del tiempo y que inicialmente no existía ninguna ventaja o problema que se plantea al preguntar cómo fueron adquiridas las ventajas comparativas que David Ricardo menciona, quizá es posible suponer que después de un largo proceso de aclimatación, Escocia pueda llegar a producir mejor vino y más barato que Francia, esta posibilidad es más factible de lo que parece, basta pensar que la mayoría de los productos agrícolas que hoy pasan por ser naturales de Europa, vienen de otras latitudes incluyendo los trópicos.
Así mismo, la teoría de las ventajas comparativas implica una transferencia de trabajo de los países industrializados hacia los países de bajo nivel de industrialización, en efecto, ante la premisa de que el trabajo invertido en los bienes de capital es mayor que el invertido para la explotación de bienes primarios, se confirma la existencia de relaciones de intercambio desigual, importando mayor cantidad de trabajo de la que se exporta, lo cual genera mayores niveles de desempleo para los países en desarrollo.
De acuerdo con la teoría del valor del trabajo, cada vez que se exporta dicho bien se está generando empleo en el país y cada vez que se importa se está generando empleo para el país de origen del producto, esto significa que en presencia de ciclos depresivos de una economía, con altos niveles de desempleo, resulta contradictorio el sostenimiento de economías de libre cambio, que no consideren los factores internos de producción, como también las condiciones sociales críticas relacionadas con el mantenimiento de altos niveles de desempleo, asunto que puede resultar particularmente más complejo, si se consideran las diferencias existentes en la cantidad de trabajo invertida en los bienes de capital de los países industrializados, con el trabajo invertido en los productos primarios de los países en desarrollo.
Pérdida de autonomía de los Estados-nación
En orden de los planteamientos anteriores y teniendo en cuenta las debilidades del neoliberalismo, Keynes visualiza que la intervención gubernamental es indispensable para la estabilización de los mercados financieros y considera que la especulación en el mercado de valores causa movimientos autónomos en la preferencia por la liquidez, los cuales son independientes de la oferta monetaria. También sostiene que el sistema es en sí inestable y requiere de la intervención gubernamental para estabilizarse, intervención que debe realizarse directamente mediante la coordinación y el estímulo a la realización de la inversión.
La política monetaria no es solo la causa del desequilibrio, sino que además es insuficiente para contrarrestarlo. El elemento inestable en su teoría está representado por la inversión. Obregón sostiene: “la liquidez especulativa, está relacionada inversamente con la diferencia entre la tasa de interés y la eficiencia marginal del capital. En un Estado organizado aumenta el motivo especulativo, permitiendo cierto grado de liquidez con la posesión de acciones y de deuda, situación que facilita el financiamiento de proyectos de largo plazo con ahorros, con la desventaja que paralelamente se fomenta la demanda de dinero especulativo en estos mercados. La preferencia por la liquidez refleja el grado de desconfianza de los inversionistas con respecto al futuro. Este nivel de desconfianza explica las fluctuaciones en la inversión.” (Obregón, 1989).
En gran parte de la literatura económica, se sostiene el reconocimiento de la importancia reguladora del Estado, el amplio conocimiento de la globalización económica, las distintas formas que existen de vincularse a ella y la toma de conciencia respecto a los grandes problemas sociales de nuestra época, permite plantear cuáles son las opciones reguladoras con las que se cuenta para enfrentar dicho proceso de globalización. ¿Debe dejarse todo al mercado o intentar una intervención consciente?, ¿servirse del Estado o desecharlo por obsoleto?, ¿desconfiar de las variantes multinacionales o aprovecharlas? Para dar respuesta a estos interrogantes, se toman como ejemplo los casos exitosos de algunos países del Este Asiático, incluyendo Japón. Para estos, el Estado desempeñó un papel activo conforme a las afirmaciones de Pranab Bardhan, “interviniendo en el mercado de capitales de una manera sutil pero decisiva, usando las asignaciones reguladas de crédito para promover y canalizar la inversión industrial, suscribiendo riesgos y garantizando préstamos, estableciendo bancos estatales de desarrollo y otras instituciones financieras, estimulando el desarrollo de nacientes mercados financieros, empujando suavemente a las firmas existentes a mejorar su tecnología y a trasladarse a sectores importantes con una visión global con las metas estratégicas de desarrollo, el Estado mejoró el mercado en lugar de suplantarlo (Aoky y Okuno-1995). Es decir, el Estado indujo a la coordinación privada al proveer varias clases de rentas a la cooperación. (Bardhan, 2002).
La regulación consciente del Estado para tratar los problemas emergentes en el proceso de globalización económica es necesaria, porque el mercado ha demostrado ser incapaz de procesar y tratar eficientemente por sí mismo una gran parte de los desafíos del mundo contemporáneo, situación que incluso ha llevado al Banco Mundial, de acuerdo con el informe de 1997, a volver sobre sus pasos para reivindicar la función reguladora del Estado. Por ejemplo, en el desarrollo de dicho proceso, un factor fundamental está relacionado con la promoción y creación de instituciones internacionales con el propósito de lograr la cooperación mundial, orientadas a la regulación de los mercados financieros y los flujos de capital, situación que a su vez ha disminuido la soberanía de los Estados, quienes han tenido al final que conformarse con la reducción de la efectividad en la aplicación de sus políticas macroeconómicas, todo en beneficio de la no exclusión del proceso de globalización.
Sin embargo, es clave reorientar las funciones del Estado adaptándose a dicho proceso e ideando la formulación más adecuada de sus políticas económicas sin perder su poder de regulación, tratando de desarrollar los conocimientos necesarios para descubrir la mejor y más eficiente forma de participación, como lo afirman: Yusuf y Stiglitz.
Resumen
En el contexto de las ciencias sociales, muchos de los conceptos, teorías e interpretaciones de la globalización económica se ponen en tela de juicio, hay nociones que sufren obsolescencia, por ejemplo el Estado-nación entra en decadencia como realidad y concepto busca reformularse, las fuerzas sociales, políticas, económicas, culturales, geopolíticas, ecológicas y religiosas que operan a escala mundial, desafían la soberanía de los Estados - nación, es así que los espacios de los proyectos nacionales, cualquiera sea su esquema económico y político se reducen, se anulan o solamente pueden ser factibles bajo otras condiciones.
La globalización crea imposiciones, establece parámetros, anula y abre horizontes, el conocimiento científico está sorprendido ante las implicaciones de la globalización, hay vínculos que arrastran a los Estados-nación en condiciones de desigualdad y priorizan los intereses de naciones con mayor poder económico, político, militar o cultural, las empresas, corporaciones y conglomerados transnacionales, con alianzas y planificación sofisticada operan globalmente, disponen de condiciones para imponerse sobre los diferentes regímenes políticos, estructuras estatales y proyectos nacionales; por lo tanto las relaciones, procesos y estructuras de dominación y apropiación, integración y antagonismo, características de un mundo globalizado, exigen nuevos conceptos, categorías e interpretaciones.
Las interpretaciones sobre la sociedad globalizada, permiten observaciones para el esclarecimiento del nuevo objeto de las ciencias sociales. La sociedad global está marcada por totalidades subsumidas a una totalidad mayor como bloque geopolítico, sistema económico regional, grandes potencias, empresas transnacionales, ONU, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y otras organizaciones al igual que nación, nacionalidad, etnia, religión, lengua, cultura y otras realidades también fundamentales. Es decir que las propias formas del pensamiento se insertan en la dinámica de la sociedad global. Por otra parte, la sociedad global es el escenario más amplio del desarrollo desigual, combinado, complejo y contradictorio, en donde se expresan diversidades, localismos, singularidades, particularismos e identidades. En la medida en que se debilita el Estado-nación se reducen los espacios de la soberanía nacional y se transforma la sociedad nacional.
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