Introducción
El propósito de esta unidad es establecer los vacíos teóricos en el desarrollo del proceso de globalización, mediante el análisis histórico evolutivo de los paradigmas que la sustentan, como también establecer las relaciones causales que surgen de dicho proceso y sus relaciones con los mercados internacionales. Se inicia con un breve recorrido por las diferentes teorías económicas, con argumentos diversos.
Hay economistas que sostienen que la globalización conducirá a mayores desigualdades entre países de diferente desarrollo industrial, pero también conducirá a altas tasas de crecimiento económico y mayor desarrollo en países industrializados que han avanzado con éxito al proceso de globalización; por ejemplo, el crecimiento económico de China fundamentado en las exportaciones, es uno de los más destacados exponentes de la globalización: “consiguió sacar de la pobreza a cientos de millones de personas, gestionó con cuidado el proceso, no tuvo prisa en abrir sus propios mercados a las importaciones, incluso hoy en día no permite el ingreso de dinero caliente especulativo, dinero que busca obtener ganancias elevadas a corto plazo y se introduce a un país aprovechando una oleada de optimismo, para salir apresuradamente al primer indicio de dificultad” (Stiglitz, 2006). De la misma forma se han visto países en vías de desarrollo, con recesiones y depresiones económicas que la globalización ha traído consigo, despojado de sus bienes, recursos naturales y expuestos a una deuda que supera su capacidad de pago.
Para muchos países en vías de desarrollo, la liberalización del mercado de capitales no ha conducido a aumentar el crecimiento, sino más bien a una mayor inestabilidad económica y política, muchos de estos países soportan una enorme carga de deuda externa, en algunos representa más de la mitad del gasto público o de las divisas obtenidas de las exportaciones que necesariamente deben emplearse para cubrir el servicio de la deuda; por lo tanto, si el desarrollo económico es difícil per se, mucho más será cuando se adicionan los costos financieros por el alto nivel de deuda externa, es decir que la globalización económica ha expuesto a países en vías de desarrollo a mayores riesgos financieros.
Objetivos
Objetivo general
Analizar los desarrollos recientes más importantes de la teoría económica internacional, identificando e interpretando las interrelaciones entre variables reales y monetarias que permitan evaluar y comprender el proceso de globalización de los mercados, tanto de bienes y servicios como financieros dentro de un contexto económico, político y social.
Objetivos específicos
- Realizar un análisis sobre la evolución histórica de las teorías y modelos económicos que sirven de soporte a la economía globalizada, desarrollando los lineamientos teóricos tanto de la parte del comercio real como la parte financiera, que permitan la construcción de modelos de análisis para la comprensión del proceso de globalización de los mercados financieros y de bienes.
- Determinar y evaluar los factores que establecen la formulación, eficiencia y limitaciones de las políticas macroeconómicas de los países en una economía globalizada, sin perder de vista la calidad y competitividad de la plataforma productiva.
Teoría clásica y liberalismo económico
Los economistas clásicos promulgan que la circulación del dinero y de las mercancías forman un sistema que tiene incorporado un mecanismo autorregulador, que justifica el libre cambio. La comprensión del mecanismo automático de ajuste significa entender el mercado como sistema autorregulado de intercambios, fundamento para el desarrollo de una teoría general de la economía de mercado y una teoría particular del comercio internacional. El conocimiento de este mecanismo de ajuste automático del mercado y las conclusiones que de él se derivan, se convirtieron en el sustento económico del liberalismo y la teoría del equilibrio general en el núcleo central, afirmando que el mercado como regulador óptimo de la economía debe ser el único mecanismo utilizado por los agentes económicos para conseguir sus objetivos y por su parte, el Estado debe abstenerse de interferir y dedicarse a preservar el orden social y las condiciones que hacen posible la operatividad del mercado.
El libre comercio internacional siempre será lo más deseable para todo Estado y funciona mejor sin injerencias del mismo. Los principios fundamentales del libre cambio se establecen en la economía clásica donde también se promulga la no intervención del Estado en la economía, en contraste con la participación activa y consciente del Estado en un proceso planificado de apertura de los mercados que evite los excesos de los inversionistas y el movimiento descontrolado de los capitales de corto plazo.
En la ideología marxista, el conflicto distributivo se convierte en un conflicto de poder que abarca todos los ámbitos de la sociedad. Pero en el campo económico, el conflicto de poder se centra en las relaciones de intercambio mercantil, la economía no es más que una multiplicidad de individuos que intercambian bienes y servicios. Un elemento fundamental del análisis de Marx es el sistema bancario, en el que se incluye la concentración de capitales de la actividad bancaria, cuyo efecto es la disminución de la tasa de interés y el aumento de las reservas. Al hacerse más fácil el crédito bancario y disminuir el beneficio del capital usurero, la industria puede desarrollarse más fácilmente. Los capitales pueden trasladarse a la actividad que brinde tasas de ganancia superiores a las ofrecidas por la industria e incluso, pueden recurrir al crédito bancario.
Teoría keynesiana
En el año 1936 John Maynard Keynes propone un marco teórico diferente, que replantea viejas controversias sobre la intervención del Estado en la economía. Keynes se ocupó inicialmente, de encontrar un mecanismo de transmisión de los cambios en la liquidez a los precios, sin que las variables reales se vean afectadas en lo esencial, argumentó que un incremento en la oferta de dinero tiende a aumentar la inversión, en razón del mayor financiamiento disponible y una reducción en las tasas de interés, lo cual induce a un aumento de la demanda global por encima de la cantidad de bienes ofertados, situación que conduce a un incremento de los precios.
Los conceptos teóricos expuestos por Keynes en el breve tratado sobre la reforma monetaria, sostienen que si el ahorro deseado excede a la inversión, la economía en su conjunto se deprime, salvo que al mismo tiempo esté ocurriendo algo que aumente la rentabilidad de la inversión. La idea clave es que parte del ahorro es mantenido por motivos especulativos debido a la incertidumbre del valor futuro de los activos de capital.
Por estas razones, Keynes considera que la brecha ahorro e inversión podría cerrarse, reduciendo la tasa de interés del mercado. Por lo tanto en una economía abierta a los mercados internacionales, con un sistema de cambio fijo, la tasa de interés debe cumplir dos objetivos fundamentales: regular la inversión y controlar la balanza de pagos. Entre los factores que inciden en el comportamiento de la balanza comercial, Keynes argumentó que el factor de mayor incidencia en el flujo internacional de capitales depende de las políticas gubernamentales, las cuales afectan directamente la balanza comercial, por lo tanto la teoría sobre aproximación monetaria de la balanza de pagos afirma, que una política monetaria basada en el equilibrio de la balanza de pagos y en el control de crédito doméstico impacta directamente el flujo de capitales.
La incorporación del concepto de incertidumbre en la economía, sostiene que los empresarios toman decisiones actuales con base a lo que ellos prevén que va a ser el futuro y sobre el cual no se tiene ninguna certeza, de modo que es posible que sus expectativas resulten equivocadas, ocasionando excedentes de unos productos y escasez de otros. Es decir no existe garantía de que el mercado elimine los desequilibrios que constituyen el estado normal de la economía.
Teoría poskeynesiana
La segunda mitad del siglo XX y en particular a partir de los años setenta, se asocia con un florecimiento de la diversidad teórica y la predisposición de un número creciente de pensadores para combinar distintas fuentes doctrinarias, “rompiendo o permeando los límites que en otras épocas se consideraban rígidos y excluyentes” (Cuevas, 2002).
Se tomó conciencia que para el dominio del conocimiento económico no era suficiente una sola doctrina, sino que resultaba indispensable el dominio simultaneo de todas ellas, (clásica, marxista, neoclásica, keynesiana y otras). En términos generales, los desarrollos teóricos posteriores a Keynes más significantes y representativos se han concretado en la síntesis neoclásica, la escuela neoricardiana y la escuela poskeynesiana.
El procedimiento a través del cual tomó su forma definitiva fue el desarrollo del modelo IS-LM, que tuvo como base un artículo del premio Nobel de Economía 1972, John R. Hicks (Hicks, 1989). Dicho modelo permitió recoger los planteamientos de Keynes dentro de una estructura más amplia, que posibilitó simultáneamente algunas respuestas y críticas ortodoxas a las conclusiones keynesianas. Estas funciones IS y LM son particularmente útiles y se emplean para contrastar los efectos de la política monetaria y fiscal, efectos que se expresan a través de las pendientes de las funciones. A los adversarios de una significativa intervención del Estado en la vida económica, no les queda duda de la conveniencia de una política fiscal efectiva (Cuevas, 2002).
Sin embargo, una política monetaria activa es en sí misma una significativa forma de intervención estatal en la vida económica. De la preferencia a la neutralidad de la política monetaria no hay sino un paso, tal neutralidad se expresa en las propuestas del premio Nobel en Economía 1976 Milton Friedman, de limitar automáticamente el crecimiento de la oferta monetaria al crecimiento del producto real, o la de Friedrich Hayek, premio Nobel de Economía 1974, de eliminar el monopolio del Estado sobre la emisión de dinero (Hayek, 1977).
El cambio de actitudes en contra de las prescripciones de política económica propias del modelo IS-LM, basadas en la dinamización de la demanda agregada ya fuese por el lado monetario o fiscal, resultó forzado por el recrudecimiento de las presiones inflacionarias ocurridas durante los años setenta y comienzo de los ochenta en los países desarrollados, lo cual produjo importantes modificaciones teóricas en el campo de la macroeconomía, entre las cuales sobresalen: la reevaluación propuesta en la curva de Phillips, el desarrollo de los modelos de expectativas racionales y el ascenso en la reacción de la oferta. En 1986 el premio Nobel de Economía fue conferido a James Buchanan, por su trabajo dedicado precisamente al análisis del comportamiento del Estado, de las políticas y de la estructura de las instituciones públicas, con un propósito puramente normativo.
1 Cuevas, H. (2002). Teoría económica del mercado. Segunda parte. Universidad Externado de Colombia. Recuperado de: https://es.scribd.com/doc/235101271/210042210-Teoria-Economica-Del-Mercado-Homero-Cuevas-PDF
El neoliberalismo económico
Una buena parte de los conceptos que le sirven de sustento al neoliberalismo surgió en la economía clásica, en especial las discusiones económicas de David Ricardo, así como también en la escuela neoclásica, que por su parte acepta ciertos preceptos comunes como la exaltación del mercado y la oposición extrema de aceptar al Estado como regulador. El autor que quizá pueda identificarse más con el neoliberalismo actual fue León Walras, con su modelo de equilibrio general, modelo que tomando como base un mercado libre, de competencia perfecta, sostiene el equilibrio pleno de las relaciones económicas.
Uno de los voceros más importantes del neoliberalismo es Milton Friedman, cuyos preceptos relacionados con el imperio del mercado, la desregulación económica, la redefinición del Estado, la contención de los avances de los sindicatos y la conquistas de los trabajadores, sirvieron de referencia orientadora de la doctrina neoliberal. La teoría monetarista es el núcleo de la libertad económica y política. Para Friedman, Estado y mercado son organizaciones incongruentes, por un lado el Estado trae consigo la coacción, la inhibición y el control económico, mientras que el mercado es libertad económica. Este dilema puede superarse, si se considera que el mercado por sí solo no lleva necesariamente a la libertad económica. En efecto, el mercado para su correcto funcionamiento requiere de leyes que lo gobiernen. Es indispensable de un contexto institucional que haga cumplir las obligaciones del comercio, que defina y defienda los derechos de propiedad y disponga de un sistema judicial para restringir la mala praxis y frenar a oportunistas y aprovechadores.
En el plano teórico, el librecambio chocaba con la fuerte autonomía de los estados al momento de diseñar las políticas económicas, como se puede percibir de las opiniones de Pedro Montes, quién en su interpretación del keynesianismo, admite: “en una economía internacional en las que existieran tipos de cambio fijo y libertad absoluta para los movimientos de capital, la política monetaria sería inoperante pero no así la política fiscal. En realidad si se considera la posibilidad de que no exista libertad para los movimientos de capital, los diferenciales de las tasas de interés serán el criterio más importante para que los capitalistas movieran sus fondos, en consecuencia las prácticas del keynesianismo implicaban una fuerte autonomía de los Estados a la hora de diseñar la política económica, lo cual colisionaba con un apoyo abierto al librecambio, por lo tanto sin restricciones al comercio y en ausencia de protección al mercado interno, toda política expansiva de demanda podría ser inoperante.
Durante el keynesianismo y con el empleo como objetivo prioritario de la política económica, sin perjuicio del fuerte crecimiento del comercio internacional, todos los países recurrieron a practicar cierto grado de proteccionismo. (Montes, 1996).
Economía institucional y globalización económica
Douglass North, uno de los principales representantes de la economía institucional, afirma que en la intervención del Estado en asuntos económicos, el cumplimiento obligatorio de las relaciones contractuales significa el desarrollo del Estado como fuerza coercitiva capaz de monitorear derechos de propiedad y hacer cumplir contratos. Cuando los economistas hablan de mercados eficientes siempre dan por sentado un complejo marco de limitaciones. En los países desarrollados, el costo de capital está determinado por una compleja estructura de intermediación financiera y las interconexiones entre créditos al consumidor, mercado de valores y mercados financieros están restringidas por limitaciones gubernamentales y agencias reguladoras; mientras que en los países en desarrollo, la parte institucional carece de estructura formal y de cumplimiento obligatorio que apunta a los mercados eficientes.
Lo más grave es que el marco institucional que determina la estructura básica de la producción, tiende a obstaculizar el desarrollo económico. En países con derechos de propiedad inseguros, si las leyes se hacen cumplir a medias, si hay barreras de entrada y restricciones monopolistas, afirma North, que las empresas que maximizan utilidades tenderán a buscar horizontes breves y de poco capital fijo y también en pequeña escala, los negocios más productivos tal vez sean el comercio, las actividades redistribuidoras o el mercado negro. Las grandes empresas existirán pero gracias al subsidio del gobierno, las tarifas de protección, los sobornos a la política, mezcla que difícilmente dará una eficiencia productiva. (North, 1993).
Un sistema judicial con dependiente del sistema político y frecuentemente corrupto, genera instituciones económicas con un concepto de maximización de utilidades, fundamentado en recibir el monopolio del Estado, subsidios o fijación de precios. Este marco institucional y su estructura prevaleciente, perpetuan el subdesarrollo. Se necesita por lo tanto, un poder judicial autónomo e independiente de la influencia política, donde los jueces estén altamente capacitados en el área economica, pues no se puede lograr una eficiente aplicación de las normas y una adecuada interpretación de los conflictos que surgen en la relaciones contractuales, a menos que el poder judicial tenga un conocimiento profundo de leyes y economía, puede convertirse en un generador de estabilidad y confianza de los inversionistas.1
La clara definición de los derechos de propiedad ha permitido a los países desarrollados maximizar los beneficios potenciales de los mercados comerciales y financieros; “los derechos de propiedad que son protegidos y exigibles, son el alma de una eficiente economía de libre mercado. Al fortalecer la confianza de los inversionistas, los derechos de propiedad impulsan el flujo de capital hacia las actividades productivas y fomentan el crecimiento del ingreso. La protección de los derechos de propiedad incrementa la inversión extranjera directa, el volumen del comercio y la transferencia de tecnología. Por consiguiente para la mayoría de los países en desarrollo, maximizar los beneficios potenciales del mercado requiere que los derechos de propiedad estén claramente definidos y que se establezcan mecanismos legales que los protejan. En un gran número de casos esto involucra delinear nuevamente el papel del Estado con respecto al sector privado, por un lado un considerable incremento de regulación estatal y de capacidad legal y por el otro, la afirmación de la capacidad del Estado para poner en marcha completa e imparcialmente las sentencias legales y administrativas.” (Yusuf, y Stiglitz 2002).
1 Moreno Torres, A. (2005). Los desafíos de la globalización financiera y la intervención del Estado. AVANCES Investigación en Ingeniería - 2007 No. 6. Recuperado de:http://docplayer.es/8644314-Articulo-de-reflexion.html
Resumen
La teoría del flujo de capitales como factor determinante de la inversión y su relación cercana con las variables financieras, continúa siendo un elemento clave en las postulaciones teóricas. La existencia de una estrecha relación entre el flujo de capitales y el diferencial de tasas de interés, es fundamental para el proceso de globalización, de tal manera que un incremento en las tasas de interés externas por ejemplo, puede traducirse en mayor salida de capitales.
Una excelente relación que se obtiene de las observaciones de Keynes es que dentro de una economía capitalista, las facilidades financieras regulan en gran medida el ritmo de la inversión y es el ritmo de la inversión el que determina el ingreso y el nivel de empleo. Este modelo teórico, aunque vigente en la actualidad, presenta dificultades en la explicación del flujo de capitales y los niveles de riesgo de las inversiones, así como la capacidad para asumir dichos riesgos por parte de los inversionistas, problema que ha tratado de superarse con las teorías modernas de portafolio; por lo tanto, es el paradigma financiero el que marca el ritmo de una economía globalizada moderna.
Los efectos financieros potenciados por los movimientos especulativos, se plasmaron en devaluaciones de sus monedas y el desplome de las bolsas de valores en quebranto del sistema financiero. En contraste, el cambio de rumbo de la economía, producto del vertiginoso desarrollo de los mercados financieros globalizados, durante los períodos de auge, permitieron orientar las discusiones hacia una decidida e intencionada intervención del Estado para lograr la estabilización, revaluando los paradigmas de control y supervisión de los sistemas financieros integrados, liberados y globalizados, por parte de un Estado promotor y participativo.
En concreto, se requiere destacar la importancia que para los países en desarrollo tiene la formulación, implementación y manejo de las políticas macroeconómicas de orden monetario, cambiario y fiscal, que les permita fijarse eficazmente en el proceso de una economía moderna globalizada. Será necesario de esta forma, la identificación de variables de análisis, manejo de concordancia o diferenciación en el campo económico real de bienes y servicios y el mundo de los mercados financieros, las transacciones comerciales de carácter mundial así como los términos de intercambio de dichas transacciones y todos aquellos factores que pudieran intervenir en la fijación de las tasas de cambio, en el costo de los capitales de inversión y sobre todo del costo de la deuda tanto interna como externa, como también en el nivel de incertidumbre de los mercados.
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Referencias Web
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- Moreno Torres, A. (2005). Los desafíos de la globalización financiera y la intervención del Estado. AVANCES Investigación en Ingeniería - 2007 No. 6. Recuperado de: http://www.unilibre.edu.co/revistaavances/avances-6/r6_art5.pdf
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