Generación cero
Los computadores de los años 40 trabajaban con base en la tecnología de tubos al vacío, los cuales podían ocupar salones enteros, en ocasiones de más de 60m2, en condiciones extremas de calor, humedad, iluminación y seguridad.
El sistema operativo no existía, pues no había mucha necesidad de un programa que lo controlara todo, ya que era el mismo programador quien lo hacía. Esta persona debía llenar varios registros de acuerdo a lo que fuera realizar. Por ejemplo, debía solicitar mediante un registro el uso del computador, llenar otro para realizar la captura del programa y de los datos, otro para el proceso de ejecución de los mismos y algunos otros para la entrega de las salidas de datos y reportes. Si se identificaba un error durante la ejecución, el programador detenía el procesador, revisaba los registros, corregía los datos y reiniciaba nuevamente el programa. Cuando cada uno de los programadores había realizado su trabajo, se ejecutaban los procesos de impresión de salida de datos y se entregaba a cada uno sus reportes correspondientes.
Al finalizar la década los primeros esfuerzos para la construcción de rudimentarios sistemas operativos comenzaban a dar fruto. Se desarrolló los primeros compiladores y ensambladores, rutinas y programas de utilería, que pretendían que varios programadores pudieran utilizarlos, lo que efectivamente no se logró nunca debido a la complejidad con la que debía programarse.
