
Consiste en identificar las tareas que desempeñará el usuario con el aplicativo desarrollado. Aquí intervienen algunas técnicas dentro de las cuales se destacan: entrevista, etnografías y análisis de tareas.
Permite que el usuario interactúe con el aplicativo a medida que este se va diseñando. Experimentan directamente cómo será el comportamiento del sistema.
Los prototipos pueden ser de dos tipos:
Una herramienta para la construcción de prototipo es: Balsamiq Mockups 3.5 (link de descarga gratis: https://balsamiq.com/download/). Esta herramienta será la que se utilizará para la construcción de prototipos. Su proceso de instalación es fácil y rápido. Se debe estar atento a la información que va solicitando y hacer clic en la opción adecuada. Una vez se termina el proceso de instalación, este abrirá la ventana para su utilización como se visualiza en la imagen.
Imagen 1. Ventana principal Balsamiq.
(Para ampliar la imagen haga clic sobre ella)
Una vez ha ingresado al aplicativo Balsamiq, en la parte izquierda encuentra las hojas en blanco que en este caso serán las ventanas del aplicativo. En la parte superior se ubican los elementos que hacen parte de las ventanas, comenzando por navegadores, botones, íconos, imágenes, etiquetas, link, figuras, cajas de texto y scrollbar, entre otras.
Realicemos el siguiente ejemplo paso a paso:
Prototipo de una aplicación, la cual se compondrá de: una ventana de logueo, una ventana de menú y una ventana con un formulario para registro.
En la siguiente imagen se muestra cómo quedaron las ventanas creadas desde Balsamiq.
Imagen 2. Prototipo Balsamiq.
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Otros aplicativos gratis para la construcción de prototipos son:
Es un proceso constantemente que se realiza en todo el aplicativo, pero se hace necesario realizar otras validaciones sobre la interfaz. Las técnicas más frecuentes para este caso son los cuestionarios, donde el usuario plasma sus opiniones y la observación permite identificar cómo trabaja el usuario y utiliza el sistema (Sommerville, 2010).
Por otro lado, se debe tener en cuenta la aplicación de los usos del sistema por medio de un video y el control del código con errores comunes y los recursos más utilizados.
Una buena forma de evaluar es por medio de los atributos de usabilidad, estas cualidades permiten identificar el buen y correcto uso que se le dará al aplicativo: aprendizaje, velocidad de funcionamiento, robustez, recuperación y adaptación.
El aprendizaje que no es otro que conocer cuánto tiempo le toma al usuario ser más productivo con el sistema. Otro es la velocidad de funcionamiento, para saber cómo responde el sistema a las operaciones que se realicen en un determinado tiempo. La robustez es comprender si el sistema tolera los errores del usuario y cómo se recupera de los mismos y por último, la adaptación del aplicativo al ritmo de trabajo del usuario.