Introducción
«Escribir es un proceso; el acto de transformar pensamiento en letra impresa implica una secuencia no lineal de etapas o actos creativos».
James B. Gray.
El arte de escribir se diferencia de la oralidad porque exige un proceso más complejo, es decir que «no se escribe como se habla». Para escribir se debe organizar las ideas; estructurar las oraciones y los párrafos; utilizar un vocabulario amplio para evitar la redundancia, y sustentar las opiniones o juicios de valor por medio de citas textuales o parafraseo para lograr que un texto trasmita un mensaje coherente por medio de un lenguaje apropiado y con un propósito comunicativo definido.
Para elaborar un texto coherente que cumpla los estándares exigidos en el módulo de comunicación escrita del examen de Estado de calidad de la Educación Superior, también conocido como «pruebas Saber Pro», se requiere un complemento muy importante: la lectura.
Propósitos de aprendizaje
Propósito general
Identificar los aspectos y características que se deben tener en cuenta para vencer el miedo al papel en blanco y elaborar escritos con claridad, coherencia y secuencialidad.
Propósitos específicos
- Conocer herramientas y estrategias que permitan ejercitar las habilidades comunicativas mediante la elaboración de textos.
- Aplicar aspectos de carácter gramatical, sintáctico y semántico en la estructura narrativa.
- Ampliar el léxico y utilizar de forma adecuada tanto los conectores como los recursos estilísticos.
Miedo al papel en blanco
Cuando un profesor nos da la bienvenida a clase solicitándonos la entrega de un ensayo de cinco páginas es común que quedemos con la mente en blanco y que nos preguntemos ¿qué hacer? o ¿por dónde empezar?
Lo propio sucede en el momento de redactar una reseña sobre una temática determinada, ¿qué se puede opinar si escasamente se tiene un conocimiento superficial?, ¿cuáles serían los juicios de valor y peor aun cuando ya estamos a punto de salir de la universidad y tenemos que presentar las pruebas Saber Pro?
En el módulo de comunicación escrita solo se debe responder a una pregunta que aparentemente y para muchos de ustedes sería fácil de responder:
En máximo dos páginas elabore un texto argumentativo que incluya introducción, desarrollo y conclusión a partir de una problemática específica.
Sin embargo, no es tan fácil enfrentarse al papel en blanco y menos lo es cuando estamos presentando un examen. Es por esta razón que necesitamos tener en cuenta ciertos criterios al momento de elaborar un texto.
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En tal sentido son tres los aspectos fundamentales que debemos tener en cuenta para escribir un texto: planificar, redactar y revisar (Luceño, 2008). Haga clic sobre el enlace para conocer estos tres aspectos en profundidad.
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Miedo al papel en blanco
Organizo mis ideas
Una de las etapas más importantes del proceso de escritura de un texto es aquella en la que se investiga sobre el tema a tratar, se organizan las ideas y se elabora un esquema para tener claridad sobre el objetivo o propósito del escrito.
Una vez elegida la idea central del texto se puede elaborar una lluvia de ideas que nos permita seleccionar y jerarquizar —de una forma secuencial, lógica y coherente— los aspectos que mencionaremos en el escrito (temas y subtemas que se incluirán en cada uno de los párrafos). Lo anterior evitará la repetición de ideas y dará la oportunidad de analizar si se requiere incluir más información.
Qué es una lluvia de ideas
Consiste en seleccionar y jerarquizar los aspectos que mencionaremos en el escrito. Se puede hacer a través de diferentes esquemas como un mapa mental, un mapa conceptual, un cuadro sinóptico, entre otros.
Miedo al papel en blanco
Inicio el proceso de redacción
E. B. White.
Escribir es dejarse llevar por las ideas, dejar que el relato fluya mientras el aspecto gramatical queda en segundo plano. «Así como no es necesario volverse un mecánico experto para manejar un automóvil, tampoco es necesario ser un gramático erudito para escribir bien» (Hoyos, 2018).
Esto no quiere decir que la gramática no sea importante, claro que sí, pero en el momento indicado. No tenemos que ser expertos en gramática, sintáctica y semántica. Poco a poco y con la práctica podemos ir adquiriendo habilidades en estos aspectos.
A veces las ideas aparecen sin orden ni lógica. Borramos una y otra vez, no encontramos la palabra precisa o el texto no tiene forma. Una estrategia para superar el bloqueo mental es escribir todo aquello que se nos se ocurra sin interrumpir, fijarse más en el contenido que en la forma, en la cantidad que en la calidad. El resultado puede ser un conjunto de ideas sueltas, sin coherencia ni cohesión. A pesar de estas falencias el escrito se puede transformar en la materia prima, en el insumo para culminar exitosamente la versión final.
Otra estrategia es realizar un esquema previo. Al tener una organización del escrito con ideas principales y secundarias podemos iniciar el proceso de redacción para evitar desgaste y pérdida de tiempo. Dejamos fluir las ideas y en el camino revisamos el texto hasta lograr una estructura coherente. Es en la práctica donde despejamos dudas en relación con la gramática, la ortografía y el uso de recursos estilísticos.
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Para finalizar este tema consulte dentro de los esquemas interactivos y la ampliación temática algunos hábitos de estudio y recomendaciones para empezar a escribir que podrán serle útiles en el futuro. |
Miedo al papel en blanco
Estructuro el texto: el párrafo
El párrafo es como una mano que coge objetos variados: un puñado de arena, un chorro de agua, un mango, un montón de hojas o tres pelotas de tenis. Adopta formas distintas según los casos, pero siempre tiene un pulgar grande y enérgico que aprieta el objeto contra los otros dedos. De la misma manera, el párrafo necesita un dedo, una idea clave que dirija el resto de las frases y les dé unidad y sentido (Louis Timbal-Duclaux).
En los libros de español y en los manuales de redacción se hace referencia al párrafo como la unidad estructural del texto o un conjunto de oraciones vinculadas entre sí para desarrollar un eje temático.
Por su parte Moliner (2007), lo define como «cada trozo de un discurso o de un escrito que se considera con unidad y suficientemente diferenciado del resto para separarlo con una pausa notable o, en la escritura, con “un punto y aparte”».
Estas definiciones parecen bastante claras, pero ¿en realidad el estudiante lo lleva a la práctica? Haga clic sobre el enlace para conocer los principales aspectos a tener en cuenta al momento de redactar un párrafo.
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Para recordar… |
Las cuatro «C» de la redacción
Escribir es un arte que implica adquirir un estilo y al no existir una fórmula mágica cada persona debe encontrar su propio estilo.
Pero, ¿qué es adquirir un estilo? Pues bien, esto significa identificar una característica especial o forma particular de expresar las ideas. Es la estrategia que utilizamos para mantener el interés, generar expectativa, convencer y dar vida al texto.
La sintaxis y el lenguaje rebuscado, los párrafos confusos y las frases complicadas o difíciles de interpretar han dado paso al uso de oraciones simples y frases cortas que permitan comprender fácilmente un texto.
De ahí la importancia de las cuatro «C» de la redacción: claridad, concisión, coherencia y cohesión, aunque algunos autores hacen referencia a las cinco «C» de la redacción: concisión, completitud, concreción, corrección y coherencia.
Las cuatro «C» de la redacción
Claridad
La claridad se relaciona con la sintaxis, la relación que existe entre las palabras, la extensión de las oraciones y su organización en el texto. Si un escrito es claro se logra el propósito comunicativo que es persuadir y generar interrogantes o cuestionamientos en el lector.
Hace referencia al acto de escribir con sencillez sin recurrir al uso de vocabulario rebuscado u oraciones complejas, repetitivas o ambiguas. Se trata de redactar ideas y explicar conceptos que sean fáciles de asimilar e interpretar.
Hay ocasiones en las que los textos no son redundantes, pero utilizan demasiadas palabras para comunicar una idea, lo cual afecta la claridad y el desarrollo de la idea central el texto.
Las cuatro «C» de la redacción
Concisión
El término concisión se refiere a la exactitud y precisión del texto que se logra evitando el uso excesivo de palabras. Sin embargo, no se trata de reducir las ideas a su mínima expresión. Este concepto no puede confundirse con la redacción de un escrito corto y superficial que no aporte argumentos suficientes para respaldar una tesis u opinión sobre un tema determinado.
Una oración larga puede ser extensa, pero concisa. Por lo tanto ser conciso no significa ser breve, sino expresar las ideas con la mayor exactitud y precisión del caso utilizando el menor número de palabras que sea posible. Es utilizar un lenguaje sencillo y a la vez directo.
Aspectos a considerar para escribir un texto conciso
- No repetir ideas.
- Evitar expresiones o aclaraciones inútiles.
- Tratar el tema sin quedarse en los detalles.
- Cuando sea posible reemplazar dos o tres palabras por una sola.
- Evitar expresiones demasiado breves (laconismo).
Las cuatro «C» de la redacción
Coherencia
La coherencia y la cohesión son aspectos complementarios entre sí porque permiten estructurar el escrito de una forma lógica. Sin embargo, se diferencian en que la coherencia es macrotextual, por cuanto enfatiza en el sentido general del texto, y la cohesión es microtextual, porque se centra en la estructura sintáctica de cada una de las oraciones o enunciados.
La coherencia da unidad al texto y como lo señala Van Dijk (1998), «es una propiedad semántica de los textos o discursos basada en la interpretación de cada frase individual relacionada con las otras frases». Es decir que permite identificar el sentido y significado. A juicio del autor, la coherencia textual se puede dividir en local o global.
Un texto es coherente cuando las ideas principales y secundarias se relacionan con el tema central; es decir, tiene una secuencia interna que permite comprender fácilmente la información. Así, cada párrafo es un vínculo, una conexión que permite darle continuidad a las ideas para evitar la pérdida de sentido o significado del mensaje que pretendemos transmitir.
Actividad de aprendizaje
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Haga clic aquí para acceder a una actividad que le permitirá identificar la importancia de la infografía como un texto expositivo-explicativo. |
Las cuatro «C» de la redacción
Cohesión
Se centra en la forma como se relacionan enunciados y oraciones de un texto, tanto en el aspecto léxico como en el gramatical. Los mecanismos cohesivos permiten establecer conexiones de secuencialidad y significación. Esa interrelación se evidencia a través de conectores, conjunciones, signos de puntuación y recursos estilísticos, entre otros. Estas conexiones permiten dar unidad y sentido al texto.
La cohesión se centra en la estructura sintáctica de cada una de las oraciones o enunciados.
Mecanismos de cohesión
Los mecanismos de cohesión son recursos lingüísticos que tienen como función establecer la relación entre los elementos de un texto para lograr que este sea coherente. Estos mecanismos se pueden clasificar en tres categorías: gramatical, léxico-semántico y textual (conectores o marcadores textuales).
A continuación se explican las dos primeras, mientras que la tercera se explicará en subtema subsecuente debido a su complejidad.
Gramatical
La relación gramatical se evidencia a través de la elipsis y la deixis. Haga clic sobre el enlace para profundizar en la definición de estos dos conceptos.
Léxico-semántico
En el texto existen palabras que son esenciales para comprender el mensaje, por lo cual todo escrito debe incluir un vocabulario amplio. Es por este motivo que en muchos casos resulta posible sustituir algunos términos sin afectar la unidad del texto. Sin embargo, no se puede suprimir una palabra o expresión si se altera el sentido.
En este contexto, la recurrencia léxica consiste en repetir varias veces una palabra en el escrito para darle unidad, es decir darle cohesión textual. Por ejemplo: «compré un vestido azul para la fiesta. Sabía que sería el vestido más hermoso de todos».
Mecanismos de cohesión
Conectores o marcadores textuales
Los conectores —también conocidos como marcadores textuales— tienen como función establecer relaciones de significado entre las palabras, enunciados u oraciones. También permiten crear una conexión semántica entre distintos párrafos de un escrito.
Es recomendable incluirlos en partes importantes del texto; por ejemplo, al iniciar una frase o párrafo para dar mayor claridad. Si bien es correcto utilizarlos de acuerdo con la intencionalidad del escrito, no se debe abusar de ellos porque pueden generar el efecto contrario: caos y confusión.
De acuerdo con algunos autores los conectores pueden ser de adición, contraste, causa-efecto, temporalidad, comparación, semejanza, énfasis, conclusión, condición o aclaración, entre otros.
Funciones de los conectores
Consulte el siguiente enlace para ver algunos ejemplos del uso apropiado de los conectores.
Mecanismos de cohesión
Signos de puntuación
De acuerdo con Edward P. Bailey:
Pensamos equivocadamente que para puntuar bien solamente hay que saber qué signo debe ir en cada posición. Pero las personas que saben puntuar escriben de un modo diferente de las que no saben hacerlo. Quien entiende la coma, el punto coma, el punto —y también los dos puntos, el guion y la interrogación— produce estructuras sintácticas distintas de quien no los entiende.
Los signos de puntuación son muy importantes a la hora de establecer relaciones y organizar el contenido del texto porque permiten jerarquizar las ideas y delimitar las frases y los párrafos. Quizá en algunas ocasiones nos sentimos confundidos al utilizar una coma o un punto y coma. Quizá le haya sucedido que revisa una y otra vez el escrito y continúa con la duda.
Incluso aquellos más versados también tienen inquietudes al respecto; por ejemplo, una coma en el lugar equivocado podría dar a entender un significado totalmente distinto. Haga clic sobre el enlace para ver un ejemplo de esta situación.
Al redactar un texto es recomendable:
- Elaborar oraciones cortas.
- Utilizar el punto seguido para mayor claridad.
- Evitar el uso excesivo de la coma.
Actividad de aprendizaje
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Antes de finalizar el estudio de esta unidad le invitamos a revisar las funciones de los signos de puntuación que se exponen dentro de los esquemas interactivos y a poner en práctica lo aprendido por medio de esta actividad de aprendizaje. |
Resumen
Este módulo se centró en los aspectos básicos para redactar un escrito, por lo que se abordaron temas como:
- la planificación del texto;
- las técnicas para organizar las ideas, entre las que se destacan la lluvia de ideas y estrategia del cubo;
- cómo vencer el miedo al papel en blanco;
- cómo adquirir hábitos de escritura;
- cómo diferenciar la redacción de un simple ejercicio gramatical, y
- cómo plasmar las ideas o transformar pensamientos por medio de un proceso que no es lineal y que se asocia con una expresión artística, con la pintura, con la música o con el arte de la culinaria, como lo señala Cassany (2010), al comparar un buen plato con un exquisito escrito.
Por otra parte, se estudió la estructura del escrito por medio del análisis del párrafo; las ideas principales y secundarias, y cómo evitar errores que comúnmente se cometen al redactar en forma breve o densa, aquello que Cassany (2010), clasifica como párrafos-frase y párrafos-lata.
Actividad de aprendizaje
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Antes de realizar la autoevaluación lo invitamos a poner en práctica lo aprendido por medio del siguiente ejercicio en el que deberá aplicar algunos de los conceptos estudiados en el desarrollo de la unidad. |
Bibliografía ()
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