Introducción
Concebir la cultura y la política de manera aislada es adentrarse en un mundo muy complejo que involucra diversos campos como la historia, la sociología y la antropología. De hecho, la ciencia política hasta hace muy poco empezó a interesarse por el problema que plantea la relación entre la cultura y los procesos políticos nacionales y regionales; es por eso que se ayuda de diversas ciencias para tratar de comprender esta relación.
La cultura, concebida como la relación entre los procesos históricos, las costumbres y creencias de una sociedad determinada, involucra procesos que son necesarios conocer, entender y establecer un vínculo social que muchas veces es mal interpretado por los diferentes Estados.
Infortunadamente, esta mala interpretación lleva a conflictos entre los pueblos, que incluso la mayoría de veces comparten un mismo pasado y un mismo linaje histórico. Para el internacionalista es clave comprender estos procesos, así como le es importante interpretar las diferentes visiones de mundo que las sociedades presentan; de esta manera, evita los conflictos y promueve la tolerancia y el respeto por los demás pueblos.
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En esta unidad se verán diferentes versiones del término cultura y algunas concepciones teóricas. En términos generales, el objetivo de este estudio es que se forme una idea propia de este concepto y tenga la habilidad de argumentar las propias doctrinas. |
Objetivos
Objetivo general
Identificar una definición de cultura y proceso político para elaborar una argumentación sobre la relación entre los dos conceptos.
Objetivos específicos
- Reflexionar sobre los conceptos de cultura y política desde la perspectiva teórica
- Formar una definición personal de los dos conceptos.
La cultura
Comprender el concepto de cultura, resulta significativo para poder abordar el tema de cultura y política y su incidencia en el mundo actual. Esta resulta ser una tarea poco fácil debido a que existen muchas definiciones al igual que autores que han dado a ésta un significado. Lo que sí es posible es el determinar las perspectivas en las cuales la cultura ha sido definida.
Uno de los conceptos más familiares de orden institucional, y que es tenido en cuenta en Colombia, es la propuesta de la UNESCO, que en la Ley 397 de 1997 definió la cultura como “el conjunto de rasgos distintivos, espirituales, materiales, intelectuales y emocionales que caracterizan a los grupos humanos y que comprende, más allá de las artes y las letras, modos de vida, derechos humanos, sistemas de valores, tradiciones y creencias”
La cultura y los procesos políticos
Gracias a los desarrollos del concepto de cultura ésta ocupa un lugar central en los debates contemporáneos sobre la identidad, la cohesión social, el funcionamiento de los sistemas políticos y el desarrollo económico, entre otros.
Cada día, y con mayor frecuencia, es más común encontrar afirmaciones tales como que el desarrollo o subdesarrollo de algunas sociedades es consecuencia del estado de su cultura, en especial la cultura política. Es por esto que, aunque el interés por explicar la relación existente entre la cultura y la política es tan antiguo como la política misma, solo hasta el siglo XX algunos politólogos incorporan de manera formal la cultura al análisis político, en contraposición a las teorías marxistas que se centraban en el estudio de las ideologías y de su incidencia sobre la política.
Para los exponentes de la corriente marxista y del funcionalismo, el papel de la cultura era secundario en el análisis del contenido y funcionamiento de los sistemas políticos. Las explicaciones racionales o materialistas, tales como la realidad socioeconómica, eran para estos pensadores más significativas en el proceso de interpretación del proceso político. Sin embargo, para otros autores como Alexis de Tocqueville, Johann Gottfried Herder, Michael Walzer, Aaron Wildavsky, Jon Simons, Lijphart, Richard Merelman, Gabriel Almond y Sydney Verba entre otros, la cultura cumple un rol importante en la explicación de la política, aunque a esta conclusión todos llegaron desde perspectivas distintas.
La cultura política
Una vez abordada esta compleja relación entre la cultura y los procesos políticos, es necesario aproximarse al término de cultura política el cual apareció en la ciencia política solo hasta mediados del siglo XX, en Norteamérica, cuando se empezó a incorporar la cultura al análisis político.
Pero, al igual que sucede con el término de cultura, no existe una definición única de cultura política, pues cada autor ha desarrollado su propia conceptualización. Sin embargo, como se expuso anteriormente, el debate teórico sobre la relación entre la cultura y la política está aún inacabado.
Para otros autores esta relación entre cultura y política no puede calificarse como estrictamente causal. Por esta razón, para determinar la trascendencia política de la cultura es necesario hacer un estudio juicioso que permita establecer las fuerzas que determinan los roles o los intereses de los actores políticos, así como la proporción en la cual estos determinan los comportamientos a los cuales se les atribuye importancia política.
La política en la antigüedad
Para aproximarse al concepto de lo político, y según lo expuesto por el escritor Marcel Prelot, es necesario remitirse primero al término de política que encuentra significado tanto a partir de la historia de las palabras como de la historia de las ideas. Desde la primera perspectiva, la palabra política encuentra su origen etimológico en la raíz griega polis que significa Ciudad-Estado y la cual dependiendo su terminación cambia de significado.
De otra parte, desde el ámbito de las ideas el concepto de política ha cambiado a través del tiempo. Por ejemplo, para los griegos la vida política no era considerada distinta de la vida social; para ellos, la vida en sociedad era una condición natural del hombre (zoon politikon) y la política no hacía otra cosa que permitir llevar a cabo esa condición, la vida asociativa, persiguiendo el bien más importante de todos, la felicidad.
De otra parte, en su pensamiento no existía una frontera clara entre la ética y la política, se incluía en la política elementos que, como la educación y la música, hoy no se consideran parte de ésta.
La política en la modernidad
Debido a un entendimiento distinto de la naturaleza humana, la definición de política cambió en la modernidad y, con ésta, los propósitos que perseguía. Thomas Hobbes en su obra El Leviatán concibió la política como una forma de convivir en paz, dada la naturaleza de igualdad y libertad de todos los hombres que lleva a cada hombre a ser enemigo de los demás y por ende a vivir natural y permanente estado de conflicto. Además, bajo esta premisa, para algunos autores el bien común dejó de ser el fin último de la política ya que, por los conflictos y diferencias permanentes, el equilibrio lo constituía el predominio de unos intereses sobre otros más débiles.
De esta manera, la modernidad entendió la política como una necesidad para que el hombre pudiera vivir en sociedad, pero, según el autor Fabián Acosta: “no de cualquier modo sino con arreglo a unos fines o a unos intereses determinados. Esos fines e intereses podían ser según algunos autores, la conservación de la paz y según otros la dominación de una parte de la sociedad por la parte de ella más poderosa que quiere perpetuar sus privilegios manteniendo dominado a los hombres a través del Estado”.
La política contemporánea
Finalmente, en la época contemporánea el debate acerca de lo que constituye la política y de lo que es su objeto de estudio sigue abierto. Para algunos autores como Arturo Escobar, Sonia Álvarez y Evelina Dagnino “la política, además de incluir una serie de actividades específicas (votar, hacer campaña, cabildear) que tienen lugar en espacios institucionales claramente delimitados, como parlamentos o partidos, abarca luchas de poder puestas en marcha en un amplio rango de espacios definidos culturalmente como privados, sociales, económicos, culturales, etc.”
En este sentido la política, de acuerdo con Schmit, es entendida como “el grado de intensidad de una asociación o de una disociación de seres humanos para quienes los motivos pueden ser de orden religioso, nacional, económico u otro y provocan, según las épocas, agrupamientos o divisiones de diferente tipo. Es político todo agrupamiento que se hace en la perspectiva de una prueba de fuerza”.
De esta manera el objeto de estudio de la política dejó de ser solamente el Estado o las estructuras institucionales y pasó a ser la observación de las relaciones de poder, ya no solo entre tales estructuras sino teniendo en cuenta además poderes de hecho antes no reconocidos como los partidos políticos, los grupos de presión, los sindicatos, las asociaciones, los movimientos sociales y cívicos, entre otros.
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Bajo este nuevo enfoque, lo político es entendido como una de las tantas dimensiones que abarca la globalidad cultural. En consecuencia, el estudio de la política; es decir, la explicación sistemática de las causas y los efectos de variaciones en las estructuras y las políticas gubernamentales dejó de ser de la competencia exclusiva de una disciplina y todas las ciencias, en especial las sociales, aportan a su estudio. |
Resumen
Para ampliar la discusión y el debate en torno a la relación entre la cultura y los procesos políticos, en esta unidad se hizo una aproximación a los conceptos fundamentales como el de política, cultura y cultura política. En primer lugar, se abordó el estudio del origen del término política tanto en la historia de las palabras como en la historia de las ideas.
Así mismo, se hizo una aproximación al término de cultura para comprender la relación entre ésta y los procesos políticos. Se afirmó que puede haber tantas definiciones de cultura como autores que han dado de ésta un significado. Gracias a los desarrollos de este concepto se concluyó que la cultura ocupa un lugar central en los debates contemporáneos sobre identidad, cohesión social, funcionamiento de los sistemas políticos y desarrollo económico, entre otros.
Sin embargo, se señaló que mientras para algunos la cultura cumple un rol en la explicación de la política, para los exponentes de la corriente marxista y del funcionalismo el papel de la cultura es secundario en el análisis del contenido y funcionamiento de los sistemas políticos.
Una vez abordada esta compleja relación entre la cultura y los procesos políticos, se hizo, por último, la aproximación al término de cultura política que, al igual que el término de cultura, no tiene una definición única.
Se concluyó así que el debate teórico sobre la relación entre la cultura y los procesos políticos está aún inacabado. Por esta razón, se dijo que para determinar la trascendencia política de la cultura es necesario hacer un estudio juicioso que permita establecer las fuerzas que determinan los roles o los intereses de los actores políticos, así como la proporción en la cual estos determinan los comportamientos a los cuales se les atribuye importancia política.
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