Introducción

En la primera unidad se planteó la existencia de dos grandes líneas de los estudios sobre la política, siendo una de ellas la que engloba a los enfoques teóricos que, inspirados en el pensamiento liberal, delimitan lo político como un campo de estudio que se puede estudiar objetivamente –de allí la acepción de ciencia que se le da a este tipo de estudios-. En su perspectiva metodológica se limitan a estudiar las cosas como son, omitiendo el antes y el después, así como los posibles mundos alternativos. Su propósito de explicar las cosas como son, lleva a estos enfoques a considerar que la única forma posible de la realidad es la existente, y por lo tanto, sus teorías se enfocan en explicar y solucionar los problemas que afectan el buen funcionamiento de las cosas.

Pero en las antípodas de este pensamiento y esquema de teorización, que en consecuencia termina siendo conservador del statu quo, se encuentra otro tipo de enfoques cuya visión es crítica de la realidad y no la conciben como único mundo posible. Por ello, se preguntan cómo surgió el orden de cosas existentes, y asimismo, los posibles caminos de transformación. Este tipo de enfoques se inspira, no en el mundo visualizado por los liberales, sino en la propuesta de análisis hecha por Carlos Marx.

Objetivos de aprendizaje

Objetivo general

Explicar la forma como el pensamiento marxista influencia el desarrollo de los enfoques transformadores de la ciencia política contemporánea.

Objetivos específicos

  • Mostrar de forma contextualizada las bases del pensamiento marxista.
  • Identificar la propuesta analítica y política de la Teoría de la Dependencia y del Sistema Mundo Capitalista.
  • Reconocer las criticas que el post-estructuralismo le formula a los principales metarrelatosde la modernidad, y las implicaciones que esto tiene para el desarrollo de la ciencia política.
  • Comprender las críticas que formulan los enfoques feministas al androcentrismo de las Ciencias Sociales, y el potencial transformador que tienen los estudios de género.

Bases del pensamiento marxista

La primera diferencia entre ambos enfoques radica en que mientras el pensamiento liberal aterriza en las ciencias sociales de la mano del positivismo de Comte, que fragmenta la realidad en parcelas de conocimiento, el marxismo ve la realidad como un todo no fragmentado, y asimismo la analiza.

Como se mencionó en la primera unidad, el positivismo es la corriente de pensamiento que considera que el conocimiento solo es válido si resulta empíricamente verificable, es decir, si la forma de producción de conocimiento de las ciencias naturales, el método científico, se lleva a las ciencias sociales. De ello se derivó que en el siglo XIX la realidad se fragmentara en objetos de estudio delimitados que permiten la experimentación y por lo tanto un conocimiento científico. Y es por esa pretensión que hoy en día es frecuente que los diferentes estudios sobre la política se incluyan dentro de una disciplina llamada, precisamente, ciencia política.

En contraste, esa ficción metodológica de los positivistas no es aceptada por el marxismo, pues argumentan que eso lleva a los liberales al error de creer que esa fragmentación no es solo metodológica y ficticia, sino que la realidad también se encuentra fragmentada. El argumento marxiano es que no puede existir algo tal como la economía porque ésta no existe independientemente de la política, la sociedad y la cultura. Es ingenuo suponer que existe un limbo en el que no existe sociedad, cultura ni política, y que la economía puede habitar allí de forma autónoma. De la misma forma, no existe una esfera diferenciada, autónoma e incontaminada llamada sociedad, pues ésta, necesariamente, se desenvuelve en unas relaciones materiales y cognitivas determinadas por los asuntos económicos y culturales (Boron, 2000, pág. 316).

El enfoque marxista

Tanto como los liberales, Carlos Marx se ve influido por la Ilustración, y su modo de argumentar es típicamente moderno, tanto así que a su propuesta se le conocerá como socialismo científico. Sin embargo, su método difiere bastante del que plantean los liberales o del que sugieren los positivistas. Aunque a este teórico se le reconoce hoy como uno de los clásicos de la economía política, sus primeras obras se pueden encuadrar mejor en la filosofía política, y de hecho, es a partir de ésta que construye su método de estudios que sirve de base para sus posteriores desarrollos teóricos.

Material
de apoyo

La Teoría de la Dependencia y el Sistema Mundo Capitalista

Teoría de la dependencia

Desde finales de los años cuarenta un grupo de teóricos latinoamericanos, inspirados en el marxismo, empezó a formular la teoría de la dependencia, que alcanzaría su auge en las décadas de 1960 y 1970 (Prebisch, 1986). Su argumento era que así como el capitalismo producía una división de clases entre burgueses y proletarios al interior de las sociedades, también producía una división internacional del trabajo que redundaba en que unos países quedaran ubicados en el centro, y otros en la periferia.

El sistema mundo capitalista

No es muy diferente la tesis de Immanuel Wallerstein(1979) quien argumenta que el mundo funciona como un único sistema, con una única división del trabajo, y con múltiples sistemas culturales. Dicho sistema no se puede estudiar desde el paradigma positivista de la separación de la realidad en parcelas de conocimiento, pues eso redunda en una visión parcializada de la realidad. El sistema mundo debe ser analizado desde la totalidad –como lo hacía Marx-, para poner de manifiesto su complejidad y naturaleza de las relaciones de poder (Wallerstein, 1996).

El post-estructuralismo

La crítica a la modernidad

Mientras todos los enfoques vistos hasta ahora se sustentan en el pensamiento producido por la modernidad, los enfoques post-estructuralistas toman como punto de partida la crítica al pensamiento moderno. Dicha crítica, tiene especial asidero en la filosofía francesa de la segunda mitad del siglo XX, en especial, a partir de la década de 1960. Autores como Lyotard(1989), plantean el concepto de post-modernidad como propuesta conceptual de superación de aquello que en la modernidad se había dado por cierto, es decir, se formula una crítica a los metarrelatosde la modernidad.

El sujeto y el poder

Según la crítica de la modernidad Michel Foucault (1998), uno de los máximo exponentes del post-estructuralismo, no habla de individuos (entendidos como humanos que se comportan libremente siguiendo su naturaleza humana), sino como sujetos (Sujeto, viene precisamente de la palabra sujetar). Según este autor (1998, pág. 12), el ser humano es sujeto por dos razones: Primero, por su sometimiento y dependencia al control del otro; segundo, porque está amarrado a su propia identidad por la consciencia que tiene de sí mismo. “En esta medida, el sujeto es un artefacto social, histórico y del lenguaje, no un ser trascendental como lo ha dibujado la modernidad. El hombre se encuentra siempre atrapado en redes de significado, y no puede hacer nada para salirse de ellas.” (Arreaza& Tickner, 2002, pág. 18).

Material
de apoyo

La crítica feminista y los estudios de género

No existe una cosa tal como la teoría feminista. Existen varios enfoques en los que se pueden evidenciar numerosas teorizaciones, siendo algunas liberales, otras marxistas, y otras tantas postmodernas. Principalmente en los enfoques postmodernos, además, más que feminismos, hay estudios de género, que no incluyen exclusivamente las relaciones de poder entre hombres y mujeres –como hacen varios feminismos modernos-, sino que de forma más amplia, estudian el género como categoría de análisis.

La crítica feminista

Sin ir inicialmente más allá de las categorías de la modernidad –es decir, siendo una crítica moderna-, algunos feminismos entablaron unas importantes discusiones con el liberalismo y el marxismo. Ambos enfoques parten de la identificación de un único ser humano –hombre- como objeto de teorización, sin considerar que podía haber diferencias al interior de ese ser humano, como por ejemplo, la particularidad de ser mujer.

Los estudios de género

Al igual que los enfoques post-estructuralistas, los estudios de género reconocen que no existe un pensamiento verdadero y objetivo, sino que por el contrario, todo conocimiento es el producto de unos intereses. Esto significa que el conocimiento es socialmente construido y que de ninguna forma es neutral, sino sesgado a favor de lo masculino. Y por supuesto, dado el sesgo androcéntrico de los enfoques modernos, los estudios de género también van a partir de la deconstrucción de los metarrelatosde la modernidad y de la construcción de perspectivas que sean sensibles al género –no solo femenino- (Peterson, 1992, pág. 6).

Actividad de aprendizaje

Actividad de Aprendizaje

Relaciona las teorías que abrieron paso a enfoques transformadores de la ciencia política.

Resumen

Como se planteó en la primera unidad, la ciencia política contemporánea tiene dos grandes enfoques conceptuales. Los unos son los que se derivan del pensamiento liberal, y los otros, del marxismo. Estos últimos difieren de los primeros en que no dan por hecho la perpetuidad del orden establecido, sino que asumen una posición crítica frete a éste y sus injusticias, y pretenden producir transformaciones.

El punto de partida de los enfoques transformadores modernos fue la propuesta teórica realizada por Carlos Marx en el siglo XIX, primero desde la filosofía política y luego desde la economía política. Marx comienza formulando una crítica a la filosofía de Hegel, en especial al idealismo que lleva a este pensador a tener una visión demasiado optimista de la política. Al llevar el método hegeliano –la dialéctica- del idealismo al materialismo, Marx logra poner de manifiesto que contrario a lo que pensaba Hegel, el Estado es en realidad un instrumento de dominación de clase.

A partir de esto, el autor formula un abordaje multidimensional, pues es a la vez histórico, económico, político, sociológico, antropológico, etc., que le permite tener una visión de la totalidad y de la complejidad del mundo, en contravía de la simplificación que resultaba de los enfoques liberales una vez que estos fragmentaban el conocimiento. Es por esto que para Marx la política no puede ser estudiada como un objeto delimitado y separado del resto del mundo social, pues su existencia solo tiene sentido en éste.

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