Introducción
En la unidad anterior, se estableció que uno de los caminos más significativos de la disciplina de las ciencias políticas, es aquel que se inspira en la tradición liberal. Se esbozó la idea de que este camino de reflexión y teorización, tenía su origen en las posturas de los liberales clásicos que marcaban una diferencia entre Estado y sociedad –que se sumaba a la que había planteado Maquiavelo entre política y ética-.
El punto de partida en esta unidad, será pues, mostrar el origen histórico, los planteamientos básicos y los principales exponentes del liberalismo político. Posteriormente, se presentarán los planteamientos principales de algunos de los enfoques tributarios del pensamiento liberal en la ciencia política contemporánea.
Aunque en general los estudios sobre la política se enmarcan, a partir del siglo XIX, en programas de estudio que reciben el nombre de ciencia política, esta acepción es particularmente válida para referirse a los estudios que se derivan de los postulados de La Ilustración, y de las conceptualizaciones del pensamiento liberal.
Por eso, aunque hay escuelas de ciencia política en todo el mundo, donde es más válido utilizar este nombre es en Estados Unidos, país fuertemente influenciado por el pensamiento positivista que lleva el método científico al estudio de lo social.
Objetivos
Objetivo General
Presentar el contexto histórico y político que posibilitó el surgimiento del pensamiento liberal, sus principales fundamentos, así como algunos de los enfoques teóricos de la ciencia política contemporánea que se inspiran en ese pensamiento.
Objetivos Específicos
- Ubicar la particularidad histórica y espacial que sirve de contexto para el surgimiento del pensamiento liberal, así como la especificidad del planteamiento de algunos de los filósofos que fundamentaron este enfoque moderno.
- Reconocer la herencia del pensamiento liberal en la teoría de la PublicChoice, y los aportes que este enfoque ha hecho a la ciencia política.
- Identificar los fundamentos de los enfoques institucionalistas y el lugar que ocupan dentro de la ciencia política.
- Reconocer las particularidades del enfoque sistémico de análisis de la política, especialmente en la variante propuesta por David Easton.
- Establecer las críticas del enfoque conductista a algunos de los criterios de cientificidad de las ciencias sociales, así como sus aportes a la ciencia política.
El desarrollo histórico del liberalismo
Buena parte del pensamiento liberal surge en la Inglaterra de los siglos XVII y XVIII cuando se genera un contexto propicio para su nacimiento y desarrollo. De hecho, si no se contempla el contexto histórico y geográfico en el que aparece el liberalismo político y económico, es difícil entender la propuesta intelectual de personajes como Thomas Hobbes quien antecede esta forma de pensamiento, y John Locke, quien con frecuencia se asume como su padre fundador.
El desarrollo histórico del liberalismo
Los Tudor y los Estuardo
La Guerra de las Rosas, que tuvo lugar en la Inglaterra del siglo XV, había debilitado a la nobleza y marcado el declive del poder de los señores feudales. Esto permitió el ascenso del absolutismo monárquico desarrollado por la dinastía de los Tudor, quienes empiezan a concentrar el poder antes disgregado entre los señores feudales. Solo al concentrarse el poder en la figura de una autoridad soberana central, se hace posible la construcción del Estado nación moderno, que en aquellos años está tomando forma en varios de los reinos europeos.
En estos mismos años la crítica al catolicismo romano hecha por Martin Lutero, y encarnada en su propuesta de La Reforma Protestante, dio origen a las guerras religiosas entre católicos y protestantes en el continente europeo. Enrique VIII, un Tudor, rompió relaciones con el papa y llevó a Inglaterra del catolicismo al protestantismo, lo que implicó que la autoridad romana, una de las más significativas durante toda la Edad Media, perdiera influencia en los asuntos ingleses. El protestantismo, que en este país tomó el nombre de Iglesia Anglicana, no estaba en cabeza de una autoridad externa como el papa, sino supeditado a la corona, lo que permitió una mayor concentración del poder por parte de los Tudor.
El desarrollo histórico del liberalismo
Thomas Hobbes
Mientras vivía la tensión entre la Edad Media y la Modernidad, manifiesta en las confrontaciones entre monarquía y parlamento así como entre terratenientes y burguesía, Thomas Hobbes propuso una reflexión novedosa sobre la justificación del poder del soberano.
Antes de Carlos II –quien gobernaría influenciado por la obra de Hobbes-, los monarcas apelaban al derecho divino para justificar que fueran ellos quienes gobernaban. No en vano, Jacobo I, el primero de los Estuardo, mencionó alguna vez que “a los reyes se los reverencia, justamente, como si fueran dioses, porque ejercen a manera de un poder divino sobre la tierra” (Várnagy, 2000, pág. 44).
Aunque ciertamente Hobbes intentaba justificar el absolutismo monárquico, y fue esa la forma de gobierno que Carlos II, su discípulo, intentó desarrollar, para este pensador la justificación del poder ya no se encontraba en la voluntad de Dios.
El desarrollo histórico del liberalismo
John Locke
Aunque en sus primeras obras John Locke se encuentra próximo al pensamiento absolutista, en el transcurso de su vida se va acercando al partido de los Whig, cuyo ideario es favorable a la preminencia del parlamento sobre la monarquía, a las libertades individuales, a la limitación del poder de la monarquía, a la libertad religiosa, entre otros elementos propios del pensamiento liberal. Así, en la década de 1680 escribe una de las obras fundacionales del liberalismo político, Dos tratados sobre el gobierno civil, con la cual buscaba justificar la Revolución Gloriosa que en años anteriores se había desarrollado contra el absolutismo de los Estuardo.
Tanto como Hobbes, Locke da a conocer su sentendimiento sobre la naturaleza humana. Coincide con el primero en que la autoconservaciónes un propósito innato que guía la vida, pero también es natural la racionalidad que permite discernir entre el bien y el mal (Locke, 1991, pág. 88). Y esa posibilidad de diferenciar entre lo que es bueno y lo que es malo, los lleva a valorar la libertad y los bienes de su propiedad.
Para Locke la sociabilidad del ser humano es innata y por lo tanto existe incluso en el estado de naturaleza. Pese a que en ese estado no existen superiores jerárquicos que juzguen los comportamientos de los hombres, esto no da licencia a todo tipo de comportamiento –como supondría Hobbes- sino que la razón, en ese contexto de absoluta libertad, lleva a que los hombres valoren y decidan sobre su vida y propiedad sin estar sometidos a nadie. Siendo esto una ley natural, es respetado por la mayoría que entenderá que la vida, libertad y propiedad de los demás es intocable, y en caso de que alguien decida transgredir esa ley natural y amenazar a alguien, todos los demás tienen el derecho –también natural- de destruir dicha amenaza (Locke, 1991, págs. II-11).
El desarrollo histórico del liberalismo
Estado, sociedad y liberalismo
Antes de la Ilustración, es decir, hasta el siglo XVI, la literatura todavía no hace referencia a la separación entre la política y la sociedad. Incluso, cuando se hablaba de que existía algo distinto al Estado que definía sus contornos, no se planteaba que eso distinto fuera la sociedad, sino instituciones específicas como la iglesia o las asambleas locales (Sartori, 1992, pág. 208). Solo la obra de Locke a finales del siglo XVII va a empezar a esbozar aquello que no es Estado y que a la vez define el punto en el que termina el Estado: la sociedad.
Sin embargo, en la obra de Locke no es posible identificar una noción clara de sociedad porque si bien es ella la que hace el contrato social, es éste, y no ella, la que construye y delimita al Estado. Así, el Estado es producto de una ficción jurídica que lo limita –un hipotético contrato-, y no propiamente de la sociedad (Locke, 1991, pág. II).
En este punto, lo importante del planteamiento de Locke es que sirve de inspiración para el desarrollo de las ciencias económicas liberales que unos años después desarrollan Adam Smith y David Ricardo.
Es así como la tradición liberal e ilustrada crea una forma de entender la política como algo específico. Esta separación es fundamental para que aparezca algo tal como una disciplina específica encargada de estudiar la política. Recordemos que en la modernidad ilustrada, el propósito de construir conocimiento objetivo, impulsa que se creen las separaciones entre objeto de conocimiento y sujeto conocedor.
El desarrollo histórico del liberalismo
Pensamiento liberal, ciencia conservadora
No necesariamente los enfoque de la ciencia política contemporánea, que son herederos de la tradición liberal, lo son en virtud de que partan del acuerdo con los planteamientos de John Locke. Se le llama ciencia política liberal porque surge a partir de este proceso histórico y conceptual de formación del liberalismo, pero no necesariamente comulga con todos sus postulados. Es liberal en tanto comparte la idea, propia de la Ilustración, de que es necesaria la objetividad y que ella implica la fragmentación de la realidad en parcelas de conocimiento. Por ello esta tradición, usualmente, se limita a analizar al Estado y al sistema político, los cuales identifica como objeto de estudio. Con frecuencia, consideran que hay unas leyes que determinan el comportamiento humano y social, por lo que no es extraño que en la base de sus planteamientos se encuentren ese tipo de presupuestos. Por ello recurren más a métodos matemáticos y econométricos que a aquellos filosóficos y hermenéuticos.
Pero en tanto que delimitan sus estudios a la esfera que circunda al Estado, y que se preocupan por cómo son las cosas y no por cómo deberían ser, no incluyen en sus teorizaciones la posible existencia de mundos alternativos, sino que consideran que el que existe es el único posible y pretenden conservarlo. En la medida en que escogen un punto fijo sobre el cual realizar el análisis y no se preocupan por cómo se puede transformar, omiten la preocupación por la transformación y se limitan al cómo hacer que el statu quo funcione mejor. Así, al pretender mejorar el statu quo para evitar que colapse, se vuelven enfoques solucionadores de problemas. Intentan conservar lo que existe, y por ello, pueden ser llamados enfoques conservadores.
Pensamiento liberal 1: los conservadores duros
Los conservadores duros se estasblecen desde la Teoría de la Elección Publica que trajo como consecuencias en la interpretación de la forma de la naturaleza del ser humano y la política, el Institucionalismo que surgen como una crítica a los enfoques basados en la elección racional con exponentes como March y Olsen (1997), Goodin (1996) y Douglass North (1993).
Pensamiento liberal 1: los conservadores duros
Public Choice: La Teoría de la Elección Pública
Antecedentes
La Teoría de la Elección Pública se va a consolidar en la segunda mitad del siglo XX, pero sus orígenes se encuentran en el debate entre la economía del bienestar keynesiana y la Teoría de la Elección Racional en la primera mitad del mismo siglo.
Desarrollo teórico
El esfuerzo de conceptualización va a partir de identificar aquellas leyes que definen el comportamiento humano. Es por esto que Rikery Ordeshook, dos de los padres de la PublicChoice, fundamentan su planteamiento teórico en el siguiente supuesto:
“El postulado de la racionalidad plantea que los individuos tienen algo que los hace comportarse (en general) de forma regular, de la misma manera que en la ciencia física, existe el postulado mecánico de que los objetos poseen ciertas características que aseguran que estos objetos (por lo general) se moverán de forma regular. En ambos casos, se supone que los seres se comportan de forma regular y predecible”. (Riker& Ordeshook, 1973, pág. 11)
Consecuencias de la Public Choice
Todas estas consideraciones llevaron a que James Buchanan ganara un Premio Nobel de economía por plantear la teoría de la PublicChoice, en obras como la que escribe en compañía de Gordon Tollock, en las que se pueden identificar las consecuencias de entender de esta forma la naturaleza del ser humano y por extensión de la política (Buchanan & Tullock, 1962).
Pensamiento liberal 1: los conservadores duros
El Institucionalismo y el Neoinstitucionalismo
Los enfoques institucionalistas presentan una crítica a los enfoques basados en la elección racional. Quienes, desde la Teoría de la Elección Racional consideran que el punto de partida para explicar el comportamiento humano es el individualismo metodológico, centran su análisis en la suposición de que los individuos siempre pueden maximizar racionalmente, es decir, siempre tienen la opción de evaluar las relaciones de costo-beneficio y a partir de esas consideraciones, siempre optan por realizar la acción que los lleve a la consecuencia racionalmente más deseada, es decir, la que les reporte una mayor utilidad.
Sin embargo, esto implica suponer que los individuos siempre tienen la posibilidad de elegir libremente y que no hay limitaciones en el abanico de posibilidades de acción. Pero esto, según los institucionalistas, no necesariamente es cierto.
Todo este planteamiento conduce a que el objetivo de la actividad política sea el gobierno de las restricciones. La política es entonces el ejercicio del poder mediante derechos, reglas e instituciones que se construyen y conservan mediante la educación y socialización permanentes de la ciudadanía y de los funcionarios para moldear las acciones individuales y colectivas. Hay que actuar sobre las identidades y sobre las lógicas de lo apropiado, pues estas fundamentan la acción humana. Por lo tanto, este enfoque plantea que la política existe para crear instituciones que funcionen para moldear ese comportamiento humano, a partir del cumplimiento de cuatro tareas (March& Olsen, 1997, pág. 70).
Pensamiento liberal 2: los conservadores blandos
El pensamiento liberal también incluye el análisis sistémico de la política a través de funciones básicas como asiganar valores a una sociedad y lograr que la mayoría acepte esos valores como obligatorios.
Por su parte, para autores como Dahl, el estudio de la política debe llevarse a cabao a través del método científico que tradicionalmente se había utilizado en las ciencias naturales.
Pensamiento liberal 2: los conservadores blandos
El análisis sistémico de la política
Uno de los enfoques que más acogida ha tenido en la ciencia política estadounidense, es el del análisis sistémico de la política, en especial en la versión desarrollada por David Easton. A diferencia de los dos que se han presentado anteriormente, éste no tiene como epicentro del análisis ni a los individuos, ni a las instituciones, sino a una unidad más grande que es el sistema político. Easton define un sistema como el conjunto de variables que interactúan entre sí de formas y grados variados, y al sistema político como las variables que interactúan para producir valores en una sociedad (Easton, 1973, pág. 224).
En la gráfica se establece el Sistema Político a través de sistemas intrasocialesy extrasocialesinfluenciado por su ambiente, el ambiente perturba a los sistemas y cuando las perturbaciones son negativas, generan tensiones entre el sistema y el ambiente creando modificaciones. Pero las perturbaciones también pueden ser positivas, es decir, que lo que hacen es reforzar el sistema. Y finalmente, las perturbaciones pueden ser neutrales, siendo aquellas que no causan ningún efecto (Easton, 1969).
Esto lleva el análisis al plano de cuáles son las perturbaciones del ambiente que se pueden considerar negativas y que por lo tanto producen tensiones que modifican el sistema. Este asunto se resuelve específicamente dependiendo del sistema, pero en el caso del político, la consideración se circunscribe a si dichas perturbaciones atentan contra las funciones básicas del sistema político, a saber, 1) asignar valores para una sociedady 2) lograr que la mayoría acepte esos valores como obligatorios.
Pensamiento liberal 2: los conservadores blandos
La aproximación conductista
Robert Dahl, uno de los más reconocidos exponentes de la ciencia política estadounidense, publicó en 1961 TheBehavioralApproachin PoliticalScience: Epitaphfora Monumenttoa SuccessfulProtest(Dahl, 1961). En este artículo expresaba su convicción de que el estudio científico de la política estaba alcanzando una etapa de madurez y que podía considerarse ya una de las grandes disciplinas encargadas del estudio de la política –y probablemente la más precisa dado que se concentraba específicamente en este objeto de estudio-. Paulatinamente, éste enfoque de los estudios sobre la política se expandió a muchas facultades alrededor del mundo, y dinámicas que habían sido típicas de las ciencias naturales, como el desarrollo de institutos de investigación, grandes presupuestos, métodos estadísticos y matemáticos, etc, se incorporaron a la disciplina en desarrollo (Almond, 1999, pág. 40).
Según Dahl(1965, pág. 87), el método científico tradicionalmente aplicado a las ciencias naturales debe precisarse para poder ser usado en las ciencias políticas, pero aun así, es posible dar un enfoque empírico a la disciplina. Esto, dado que en la explicación de la naturaleza el propósito, en términos de construir un conocimiento objetivo, implica identificar las relaciones de causa y efecto.
Cuando se identifica que X causa Y, se puede anticipar que Y siempre viene después de X. La fórmula de esta relación es en consecuencia que “si X, entonces Y”, pues necesariamente, ante una misma causa, se obtiene un mismo efecto. La causa produce el efecto, y por lo tanto la causa es la explicación del efecto.
Resumen
Tras la sucesión dinástica entre la dinastía de los Tudor y la de los Estuardo, el liberalismo surgió en Inglaterra en los siglos XVII y XVIII. Su contexto de nacimiento está marcado por las disputas entre la monarquía y el parlamento, que ciertamente era la expresión política de la tensión entre la premodernidady la naciente modernidad.
Las formulaciones filosóficas de Thomas Hobbes y de John Locke, a menudo se referencian como los orígenes del pensamiento liberal moderno. Por un lado, Hobbes analiza la naturaleza humana y concluye que es ésta la que lleva a los individuos a pactar el contrato social. Esto significa que asocia al Estado a un pacto entre individuos, de lo que se deriva que el Estado tenga una razón de ser, y que ésta se derive directamente de los gobernados. Por el otro lado, Locke afirma que los individuos, para proteger su vida, propiedad y libertad, pactan un contrato social que da origen al Estado.
Pero lo relevante es que tanto en la versión de Hobbes como en la de Locke, se renuncia a la justificación del poder del soberano a partir de la voluntad de Dios. Asimismo, se niega que el Estado tenga un poder ilimitado sobre los individuos que gobierna –como pasaba en la era del absolutismo monárquico-, sino que existe solo en razón de sus principios básicos, a saber, proteger la vida, libertad y propiedad de los contratantes.
Actividad de aprendizaje
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Bibliografía ()
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