Introducción

La ciencia política es una disciplina relativamente nueva cuyos orígenes solo se empiezan a esbozar en el siglo XIX y se desarrolla en el siglo XX. Desde luego, esto no significa que el pensamiento sobre la política se esté aproximando apenas a su segundo centenario, sino que un particular conjunto de técnicas para analizar asuntos como el poder, el Estado, y el gobierno, entre otros, sólo se van a consolidar en los últimos 150 años.

Lejos del consenso, la ciencia política es una disciplina cuyo cuerpo conceptual es supremamente rico en debates y enfoques, algunos complementarios, otros completamente contrapuestos. Pero en términos generales, el punto de encuentro entre toda esta diversidad, es el estudio del poder.

Objetivos

Objetivo General

Exponer de manera amplia el lugar que ocupa la ciencia política dentro de las demás disciplinas académicas que se encargan del estudio de la política, y definir en qué consiste su carácter de cientificidad y sus perspectivas contemporáneas.

Objetivos Específicos

  • Precisar la relación que hay entre modernidad como fenómeno intelectual que se cristaliza en los siglos XVII y XVIII, y la política caracterizada como una ciencia moderna.
  • Reconocer la forma como se ha transformado el concepto de política desde la antigüedad clásica hasta el siglo XIV con la obra de Maquiavelo.
  • Establecer el impacto que tuvieron las obras de los clásicos de la economía del siglo XVIII en la delimitación contemporánea del concepto de política
  • Caracterizar los elementos metodológicos e ideológicos que caracterizan a las principales escuelas contemporáneas de los estudios sobre la política.

La política como ciencia

La ciencia política es una disciplina relativamente nueva cuyos orígenes solo se empiezan a esbozar en el siglo XIX y se desarrolla en el siglo XX. Desde luego, esto no significa que el pensamiento sobre la política se esté aproximando apenas a su segundo centenario, sino que un particular conjunto de técnicas para analizar asuntos como el poder, el Estado, y el gobierno, entre otros, sólo se van a consolidar a estas alturas de la historia.

De hecho, a la ciencia política solo se le llama de esta forma, probablemente, desde que entre 1859 y 1872, Paul Janet cambia el nombre de su libro Histoirede la philosophie politique dans ses rapports avec la morale, refiriéndose ya no a la filosofía política sino a ciencia política (Duverger, 1979, pág. 13). Lo interesante es que cuando Janet renombra su obra, está sacando a la política del mundo de la filosofía y le está dando una naturaleza propia, que además, puede ser estudiada científicamente. Esto implica, nada más y nada menos, el traer los estudios sobre la política –que existían desde la antigüedad- a la modernidad.

El pensamiento sobre la política

El concepto de “política” es de suma complejidad. Al hablar de lo político, ¿se está haciendo referencia exclusiva al Estado? ¿Existe la política más allá del Estado?. Estas no son más que dos entre la infinidad de preguntas que pueden formularse respecto a este concepto. Tan poca precisión hay al respecto que poco tienen que ver los conceptos de política que proponen Platón, Aristóteles, Locke, Marx o Foucault. Lejos de haber conclusiones al respecto, la historia está llena de ejemplos de intelectuales que han definido el concepto de variadísimas formas. Y polity, que hace referencia al orden institucional y las reglas que lo definen, o más precisamente, a la burocracia.

A continuación se expone la forma en que se ha transformado el concepto de política desde la antigüedad hasta nuestros días:

Las dos caras de Jano

Para Maurice Duverger(1979), la división entre la vertiente liberal y la marxista de los estudios sobre la política, no se deriva exclusivamente de la forma como se delimita el objeto de estudio o de las consideraciones sobre si es posible estudiar científicamente lo político. Esta división surge del hecho mismo de que la naturaleza de la política es ambigua, y tanto como Jano, dios de la mitología romana, tiene dos caras. El autor comienza observando las definiciones de política que aparecen en dos diccionarios, y encuentra que en uno está definida como “Ciencia del gobierno de los Estados”, y en el otro, “Arte y práctica del gobierno de las sociedades humanas” (Duverger, 1979, pág. 11).

La primera de estas definiciones, asocia directamente a la política con el Estado, lo que implica que lo que ocurre fuera del Estado, no es político. La segunda, plantea una visión en la que aunque se puede incluir al Estado, se concibe la política como algo mucho más amplio que está asociado en general a las relaciones humanas, y no exclusivamente a alguna institución. Esta diferencia no se limita a la cantidad de aspectos que se pueden incluir dentro del concepto de política, sino que más relevante aun, implica dos posiciones encontradas sobre cuál es el objetivo de la política.

Las variables metodológicas e ideológicas

Es posible clasificar los diferentes enfoques de las Ciencias Políticas según sus variables metodológicas e ideológicas. En términos metodológicos, se pueden identificar una serie de estudios que recurren a metodologías duras y otros que recurren a metodologías blandas. En términos ideológicos, siendo ésta la otra gran variable, hay enfoques que abogan por la conservación mientras otras apuestan por la transformación.

En cuanto a la segunda variable, hay posiciones ideológicas que abogan por la conservación del orden establecido, pues consideran que éste es apropiado y que lo que falla son los pequeños problemas que se presentan en él. Así, teorizan desde adentro del statu quo con un propósito de solucionar los problemas que surgen en él. Pero hay también posiciones transformadoras que consideran que el orden establecido contiene opresiones que pueden y deben ser superadas, y que esto implica sustituir las relaciones de poder que generan estas opresiones, así como las instituciones que las hacen posibles. Por esto, teorizan desde afuera del statu quo, lo analizan críticamente, e intentan transformarlo (Cox, 1981, pág. 3).

Material
de apoyo

Las variables metodológicas e ideológicas

Los conservadores duros

Los conservadores duros son probablemente quienes mejor representan el entusiasmo moderno por la posibilidad de llevar la cientificidad al estudio de lo social. Recurren a métodos que emulan la observación de laboratorio propia de las ciencias naturales, y por ello apelan a la estadística y a la medición en tanto medios de aproximación empírica a la realidad. Consideran como válido aquel conocimiento que es verificable a partir de la experiencia y en contraparte rechazan el análisis histórico, filosófico o lógico como productor de conocimiento.

Su principal propósito es identificar aquellas leyes que rigen el comportamiento de lo social, y específicamente de lo político. Así, crean modelos que cuanto menos son matemáticamente comprobables para explicar fenómenos como el comportamiento electoral o las dinámicas de toma de decisiones. Su preocupación principal radica en el ser y no en el deber ser, pues proponer el cómo debería ser algo, implica para ellos la emisión de juicios de valor que les resulta inaceptable en tanto su propósito de objetividad. Esto conlleva a que su visión sea fuertemente conservadora, dado que al abolir de su consideración el deber ser, están renunciando a pensar en otros mundos posibles.

Las variables metodológicas e ideológicas

Los conservadores blandos

Los conservadores blandos se pueden ubicar en la misma línea ideológica del grupo anterior, puesto que el objetivo de su teorización no apunta a la emancipación o a la transformación del orden establecido, que en realidad, pretenden conservar. Sus fundamentos se encuentran en los mismos principios del liberalismo moderno que asume que su lectura sobre la naturaleza humana es la más precisa y que dada dicha naturaleza, el orden más apropiado es aquel que se define en las lógicas liberales.

Pero a diferencia de los conservadores duros, recurren a métodos menos matemáticos, econométricos o empíricos. Sin descuidar por completo esta epistemología, le dan cabida a la argumentación lógica y a la reflexión conceptual. Dichas características suelen reunirlas cierto grupo de académicos estadounidenses, entre quienes se encuentran David Easton (1973) quien delimita su objeto de estudio al sistema político, el cual considera como una especie de máquina política a la que por un lado le entran imputs(votos, grupos de presión, etc), y que da como resultados los outputs (políticas públicas). O el enfoque conductista de Robert Dahl(1976) quien argumenta que las relaciones políticas son relaciones de influencia, y que al estudiar esa influencia y la forma como opera en los individuos, es posible producir explicaciones sobre el comportamiento político.

Las variables metodológicas e ideológicas

Los transformadores duros

Se ubican entre los transformadores duros muchos de quienes se alimentan de la teorización marxista. Marx, tanto como Smith y Ricardo, se vieron fuertemente influenciados por la modernidad, y por lo tanto, por la pretensión de cientificidad. Aunque para Marx el análisis socio-político no se puede separar de la historia o de la economía, -cosa que si van a pretender sus colegas liberales-, el teórico del socialismo va a proponer un método que haga posible el estudio científico de la historia –el materialismo histórico-, así como un análisis de rigor matemático y económico.

En estos enfoques se encuentran entre otros los teóricos de la dependencia como Cardoso (1969), Faletto(1977) y Prebish(1986); y los del sistema mundo capitalista como Wallerstein(1988). Todos ellos, consideran que el capitalismo moderno ha producido una distribución internacional del trabajo que ha dividido al mundo entre unos países ricos e industrializados a los que llaman “centro”, que sostienen su posición dominante sobre unos países proveedores de materia prima y empobrecidos a los que llaman “periferia”. Estos enfoques son metodológicamente duros en tanto que recurren a los datos empíricos, como por ejemplo, a las estadísticas que dan cuenta de las relaciones de intercambio comercial desigual. Pero a la vez, tienen una perspectiva transformadora en la medida en que dan cuenta de aquellos elementos que consideran injustos, y proponen herramientas analíticas que permitirían superar dichas injusticias.

Las variables metodológicas e ideológicas

Los transformadores blandos

Los transformadores blandos tienen una postura metodológica que se caracteriza por la consideración de que el mundo no puede entenderse a partir de la fragmentación del conocimiento que guían muchos de los estudios de las metodologías duras. Por el contrario, la interpretación del mundo requiere aproximarse a la complejidad de la totalidad espacio-temporal. Sostienen que cada parte de la totalidad queda fuera de contexto si se la abstrae del lugar que ocupa en la historia y en su entorno, por lo que no tiene sentido realizar estudios que en aras de la cientificidad, fraccionen el mundo en pequeñas porciones de realidad.

Tienden a considerar que la academia es un campo político –y no científico-, pues lo que ella produce no solo analiza la realidad, sino que la moldea. Esto implica que desde su consideración no sea posible la separación entre el sujeto que conoce y el objeto de conocimiento, puesto que esa separación que ha sido entronizada por la modernidad, es en realidad un mito imposible. La realidad no se articula en el objeto, sino que es construida por el sujeto y en el sujeto. Así, lo que hay que estudiar no es directamente el objeto –que es aquello sobre lo cual las metodologías duras elaboran estadísticas-, sino al sujeto.

Actividad de aprendizaje

Actividad de Aprendizaje

Encuentra en la sopa de letras los nombres de algunos autores que han contribuido a la definición moderna de la ciencia política.

Resumen

Muchos de los estudios contemporáneos sobre la política se enmarcan en una disciplina que solo aparece hasta el siglo XIX y se desarrolla en el siglo XX. Pero esto no significa que la reflexión sobre la política sea un fenómeno exclusivo de los últimos doscientos años, pues desde la antigüedad, tanto en occidente como en oriente se han desarrollado extensas formulaciones sobre la política. Sin embargo, es la modernidad, y especialmente la Ilustración de los siglos XVII y XVIII, la que va a impulsar una serie de transformaciones epistemológicas que dan lugar a la aparición de las modernas ciencias sociales, y entre ellas, la ciencia política.

Este periodo marcó el paso desde las conceptualizaciones antiguas, presentes en filósofos como Platón y Aristóteles, a las reflexiones hechas varios siglos después por Maquiavelo, los liberales, y por Marx. Todos estos autores, y el advenimiento de la modernidad, marcan el paso de la filosofía política a la ciencia política, siendo la principal diferencia que ésta última, contrario a los autores premodernos, va a tener una marcada preocupación por construir un conocimiento objetivo y solo validable en la medida en que cumple con el criterio de cientificidad.

Bibliografía ()

  • Almond, G. (1999a). Mesas separadas: escuelas y corrientes en las Ciencias Políticas. En G. Almond, Una disciplina segmentada. Escuelas y corrientes en las Ciencias Políticas. Fondo de Cultura Económica: México D.F.
  • Almond, G. (1999b). Una disciplina segmentada. Escuelas y corrientes en las Ciencias Políticas. México D.F.: Fondo de Cultura Económica.
  • Buchanan, J. (1972). La Teoría de la Elección Pública: Aplicaciones Políticas de Economía .
  • Buchanan, J., & Tullock, G. (1962). The Calculus of Consent: Logical Foundations of a Constitutional Democracy. Michigan: University of Michigan Press.
  • Cardoso, F. H. (1969). Dependência e Desenvolvimento na América Latina. Editora México.
  • Cardoso, F. H., & Faletto, E. (1977). Dependencia y desarrollo en América Latína. Buenos Aires: Siglo XXI editories.
  • Castro-Gómez, S. (2005). La hybris del punto cero. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana.
  • Cerroni, U. (1986). Introducción al Pensamiento Político. México D.F. : Siglo XXI Editores.
  • Cox, R. (1981). Social Forces, States and World Orders: Beyond International Relations Theory. Millenium: Journal od International Studies.
  • Dahl, R. (1976). Análisis Político Moderno. Barcelona.
  • Descartes, R. (1984). Discurso del Método / Meditaciones Metafísicas. Madrid: Espasa-Calpe.
  • Duverger, M. (1979). Introducción a la Política. Barcelona: Editorial Ariel.
  • Easton, D. (1973). Categorías para el análisis sistémico de la política. En Enfoques sobre teoría política. Buenos Aires: Amorrurto editores.
  • Foucault, M. (1999). Estética, ética y hermenéutica. Buenos Aires: Paidos.
  • Giddens, A. (2007). Un mundo desbocado, los efectos de la globalización en nuestras vidas. México D.F.: Taurus.
  • Gramsci, A. (1970). Introducción a la filosofía de la praxis. Barcelona: Ediciones Península.
  • Hardt, M., & Negri, A. (2000). Imperio. Cambridge: . Hardvard University Press.
  • Held, D. (1980). Introduction to Critical Theory: Horkheimer to Habermas. Berkeley: University of California Press.
  • Horkheimer, M., & Adorno, T. (1998). Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos. Valladolid: Simancas Ediciones.
  • Kissinger, H. (1995). La Diplomacia. Mexico: Fondo de Cultura Económica.
  • Locke, J. (2006). Segundo tratado sobre el gobierno civil. Madrid: Tecnos.
  • North, D. (1996). Empirical studies in institutional change. Cambridge: Cambridge University Press.
  • Olson, M. (1971). The logic of collective action: Public goods and the theory of groups. Harvard.
  • Platón. (2003). República. Madrid: Editorial Gredos.
  • Prebisch, R. (1986). El desarrollo económico de la América Latina y algunos de sus principales problemas. Desarrollo Economico Vol. 26, 479-502.
  • Sartori, G. (1992). Elementos de Teoría Política . Madrid: Alianza Editorial.
  • Toulmin, S. (1990). Cosmopolis. The Hidden Agenda of Modernity. Chicago: Chicago University Press.
  • Wallerstein, I. (1988). El capitalismo histórico. México D.F. : Siglo XXI Editores.