Introducción
En esta unidad se abordarán los diferentes sistemas económicos que a lo largo de la historia han organizado socialmente las diferentes formas de producción en aquellas sociedades tradicionales no occidentales junto con un modelo de sistema económico, extractado de las costumbres y actividades que no son solamente económicas y relacionar los factores económicos con el modo de vida de esa sociedad. Aunque todas las sociedades tienen costumbres que especifican cómo se puede acceder a los recursos naturales, cómo se transforman éstos -mediante el trabajo- en bienes y servicios y cómo se distribuyen e intercambian éstos en la sociedad, muchas de ellas no tenían el concepto del dinero y son estos sistemas.
De igual manera se tendrá en cuenta cómo una gran parte de la variación de los sistemas económicos de las diferentes culturas, puede predecirse por la forma en que estas sociedades obtienen sus alimentos.
Objetivos
Objetivo general
Aprender de los sistemas económicos desde la perspectiva de la antropología.
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Objetivos específicos
- Establecer a partir de algunos ejemplos, la incidencia de la economía en la antropología.
- Interpretar los conceptos reciprocidad, redistribución, modo de producción, trueque, plaza de mercado, moneda, contiendas de valor, entre otros.
Caza y recolección
Durante el Paleolítico los seres humanos vivían fundamentalmente de la caza, la pesca y la recolección de frutos y vegetales silvestres. Eran sociedades cazadoras-recolectoras. Caza y recolección imponían un tipo de vida nómada: se veían obligados a desplazarse de un lugar a otro en busca del alimento. Ahora bien, durante la mayor parte del Paleolítico Inferior, los primeros homínidos fueron más carroñeros que cazadores, es decir, obtenían la carne de los restos de comida abandonados por los grandes carnívoros. Los hombres de Paleolítico Medio comían la carne de una manera semejante a como lo hacían hasta hace poco los esquimales, sujetando un trozo con los dientes y lo cortaban cerca de los labios con una afilada hoja de sílex, por lo que han aparecido pequeñas ralladuras o micro cortes en el esmalte de los dientes.
De la caza obtenían pieles para vestirse, huesos y cornamentas para fabricar instrumentos muy útiles: agujas, anzuelos, arpones, propulsores para lanzar azagayas... Finalmente, la caza les proporcionaba la grasa para la iluminación (una vez dominado el fuego) y para sus pinturas. Entre los asentamientos al aire libre se pueden diferenciar distintos tipos, según las actividades realizadas en ellos. Los talleres están destinados a la obtención y transformación de materias primas para la fabricación de útiles e instrumentos. Se tenían los cazaderos, lugares donde cazaban, descuartizaban y descarnaban los animales.
Distribución y sistemas de intercambio
La distribución y sistemas de intercambio se evidencian a partir de una cultura material y económica de los Piaroa que es típica de la región Guayanesa-Amazónica.
En las zonas muy ricas en recursos, aparecen asentamientos de poblaciones más numerosas. En estos casos, se trata de asentamientos más permanentes. Además, las técnicas de caza que utilizaban exigían trabajar en equipo y por ello, en algunas épocas del año distintas familias se reunieran para intentar un mejor aprovechamiento de los recursos de la caza.
Un hecho que resalta de los Piaroas es su negación absoluta al ejercicio de la violencia física o verbal. Severos en su autocontrol (cuando no median factores perturbadores como el alcohol), rigurosos y disciplinados, se horrorizan de aquel que no es capaz de domesticar sus emociones. Por ello, frente a las destemplanzas tienden a huir temerosos del peligro representado por el descontrol. El homicidio es desconocido debido a la creencia de que quien lo comete muere inmediatamente en horribles condiciones.
Economía y vida social
Desde tiempos remotos, viajeros, historiadores y eruditos han estudiado y escrito sobre culturas de pueblos lejanos. Heródoto describió las culturas de varios pueblos del espacio geográfico conocido en su tiempo; interrogó a los informantes clave, observó y analizó sus formas de vida e informó sobre las diferencias existentes entre ellas, en aspectos tan importantes como la organización familiar y las prácticas religiosas. Mucho más tarde, el historiador romano Tácito, en su libro Germania (hacia el 98 d.C.), reseñó el carácter, las costumbres y la distribución geográfica de los pueblos germánicos. En el siglo XIII, el aventurero italiano Marco Polo viajó a través de China y otras zonas de Asia, aportando con sus escritos una información muy amplia sobre los pueblos y costumbres del Lejano Oriente.
Durante el siglo XV se exploraron nuevos campos de conocimiento debido al descubrimiento de diferentes pueblos y culturas del Nuevo Mundo, África, el sur de Asia y los Mares del Sur, que dio como resultado la introducción de ideas revolucionarias sobre la historia cultural y biológica de la humanidad.
A lo largo del siglo XVIII, los estudiosos de la Ilustración francesa, como Anne Robert Jacques Turgot y Jean Antoine Condorcet, comenzaron a elaborar teorías sobre la evolución y el desarrollo de la civilización humana desde sus albores.
La organización y el trabajo
El trabajo es el proceso que invade todo el ser del hombre y constituye su carácter específico. Solo el pensamiento que ha revelado que en el trabajo ocurre algo esencial al hombre y a su ser, que ha descubierto la íntima y necesaria conexión entre dos cuestiones “¿qué es el trabajo?” y “¿quién es el hombre?”, pudo iniciar una investigación científica del trabajo en todas sus formas y manifestaciones, así como la realidad humana en todas sus formas y manifestaciones.
En economías simples, la unidad básica de producción no es un grupo organizado exclusivamente en torno a funciones económicas. De manera frecuente, es la familia o el grupo de parientes quienes efectúan la producción como parte de muchas actividades. Los bienes se producen principalmente para su propio consumo y sus metas no son estrictamente económicas, sino religiosas o sociales. En sociedades que practican la caza o recolección apenas existe una organización formal del trabajo. Los grupos de trabajo tienden a organizarse solamente cuando el trabajo productivo lo exige y luego se disuelven. Además, estos grupos tienen frecuentes cambios en la composición y el mando o jefatura; la participación tiende a ser de carácter individual y voluntario.
Nomadismo y trashumancia
Con el pastoreo se producen dos patrones de movimiento: el nomadismo y la trashumancia. Como los rebaños tienen que desplazarse para utilizar los pastos disponibles, sobre todo en países con estaciones marcadas, en el caso de los pastores nómadas, todo el grupo se mueve de un lado a otro por el territorio- que puede abarcar hasta 2.500 kilómetros cuadrados- con los animales a lo largo del ciclo anual. Cuando se habla de un grupo trashumante, solo una parte de éste sigue a los rebaños, mientras que los demás permanecen en sus hogares. Actualmente, por ejemplo, en las grandes estepas de Asia y en algunas partes de África, hay grupos nómadas que comercian con otros grupos más sedentarios a lo largo de sus desplazamientos (particularmente para obtener vegetales y otros alimentos). Los trashumantes, en cambio, no comercian tanto los productos agrícolas, porque parte del grupo se queda en su territorio o pueblo para cultivarlos.
Es importante tener en cuenta que la trashumancia, corresponde al pastoreo en continuo movimiento, adaptándose en el espacio a zonas de productividad cambiante. Se diferencia del nomadismo en tener asentamientos estacionales fijos y un núcleo principal fijo (pueblo) del que proviene la población que la práctica. Se calcula que esta actividad, sumada a la de la ganadería nómada, ocupa a unos 100-200 millones de personas en el mundo; los terrenos explotados bajo estos sistemas representan aproximadamente 30 millones de km², o el doble de las tierras dedicadas a la agricultura.
Relaciones entre el hombre y su medio
En las sociedades no industriales la relación entre el hombre y los medios de producción es más estrecha que en los países industrializados. Hoy en día ya no son solamente tierra, trabajo y capital los factores de producción, ya que la tecnología y el recurso o talento humano constituyen también importantes medios de producción.
Todas las sociedades emplean alguna forma de tecnología, que incluye herramientas, artefactos y técnicas. Naturalmente entre más simple sea una sociedad, la tecnología y el acceso a ella son más sencillos. También en todas las sociedades, los recursos deben ser transformados -mediante trabajo- en alimentos, herramientas y otros productos (lo que los economistas denominan producción). Además, hay reglas sociales y culturales para determinar el acceso a los recursos naturales: Quién puede acceder a qué y qué puede hacer con ellos.
En sociedades como la colombiana hay diversas maneras de acceder y de utilizar la tierra, dependiendo de si se está en un resguardo indígena, o en un área urbana. Colombia no es un país homogéneo y las mismas leyes, de acuerdo con la Constitución de 1991, preservan el derecho de los indígenas a su territorio. En otros países como Estados Unidos y Canadá, ambos desarrollados y capitalistas, hay sin embargo territorios de los nativos y, tanto en Colombia, como en los otros dos, no toda la tierra está en el comercio ni puede ser comprada o usufructuada por los individuos. El Estado- en representación de los ciudadanos- es dueño de algunos terrenos y muchos de ellos son considerados de utilidad pública, como los parques nacionales.
Resumen
En la presente unidad se estudiaron algunos de los sistemas económicos utilizados desde la antigüedad, cómo fueron descubiertos y cómo los han mostrado los antropólogos a través del tiempo. Así mismo, se resaltó la importancia de la organización y el trabajo para que la comunidad pueda subsistir, siempre y cuando se organice y logre tener una relación favorable con el medio en el que habita.
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